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0.Presentación
En este apartado introducimos cuatro
textos de referencia sobre la temática que ocupa el primer número
de Aula Abierta (Antirracismo e Interculturalidad), a modo de material
complementario para los artículos de Análisis.
Estos materiales han sido extraídos de los libros que al final
de cada texto se referencian.
1.IDEOLOGÍAS
Y ACTITUDES DE LA POBLACIÓN AUTÓCTONA: Modernización
e identidades: una relación compleja. COLECTIVO IOE.
(...) A partir de estas observaciones es posible
superar el esquema bipolar y unidireccional condensado en el binomio
tradición-modemización. Basándonos en las propuestas
de Alfonso Ortí hemos elaborado una articulación de cuatro
posiciones típico-ideales respecto a "lo extranjero",
situándolas en el "campo de la nación".
1) Identidad (comunitaria) contra modernidad: articula su identidad
desde una postura de cierre e inmovilismo, producto de una grupalidad
supuestamente indiferenciada e inmutable. La nación, proyección
de la comunidad local, debe mantener su pureza frente a elementos extraños,
manteniéndolos apartados de sus dominios o en una posición
de inferioridad irreversible.
2) Modernizadores intolerantes: plenamente identificados con la normalidad
vigente, a la que conciben como expresión de racionalidad y progreso
que se plasma en la organización jurídica estatal. El
binomio legalidad/normalidad, condensación de todas las virtudes
de la modernidad, es el único referente válido para una
socialidad civilizada; los extranjeros deben atenerse estrictamente
a ella, asimilándose completamente a la cultura dominante so
pena de ser segregados (en tanto representación del atraso y
la irracionalidad) para que no contaminen a la sociedad autóctona
(civilizada).
3) Pobres blancos xenófobos: instalados en el paradigma de la
modernización desde una posición social dependiente reclaman
protección a un poder superior. Este está representado
por el Estado social, encargado de asegurar la subsistencia de sus ciudadanos
(derechos de los españoles autóctonos) frente a colectivos
que pretenden tener acceso a los recursos "nacionales" (inmigrantes
pobres/asociales), sin que les asista tal derecho. La presencia de estos
extranjeros pone en peligro las aspiraciones de este sector a integrarse
plenamente en los beneficios de la modernización.
4) Alternativos a la modernización capitalista: la identidad
nacional se subordina a la de miembro de la humanidad; ésta es
segregada en grupos desiguales por una estructura injusta (el capitalismo)
de alcance mundial. La presencia de extranjeros está vinculada
a esta dinámica (inversores de capital, trabajadores inmigrantes,
etc.). La solidaridad con los inmigrantes se establece desde un plano
de igualdad, entre sujetos que ponen en cuestión el marco económico
e institucional que genera y regula los procesos sociales, incluidas
las migraciones.
Los discursos concretos no tienen las
características de estos cuatro tipos puros. La dinámica
de las relaciones sociales, la interacción entre diversos grupos,
el intercambio y los distintos vínculos de poder/subordinación
generan diversas combinaciones. Las nueve posiciones discursivas que
hemos detectado en nuestro estudio empírico aparecen en el cuadro
II situadas topológicamente con referencia a los ejes típico-ideales
del esquema anterior. Tres de ellas responden a la lógica de
exclusión nacionalista (nacionalismo progresista, proteccionista
y ambivalente); tres a la de inferiorización cultural (cosmopolitismo
etnocéntrico, "racismo obrero" y etnocentrismo localista)
y otras tres a la lógica igualitaria (individualismo meritocrático,
individualismo paternalista y universalismo anticapitalista). Todos
ellos parten de las identidades sociales presentadas pero son resultado
de combinaciones y despliegues variables, que están en función
de la posición social del hablante pero reflejan, además,
su referencia a un objeto ilusorio. De hecho, no existe un referente
fijo ni unívoco de los discursos que aluden a "lo extranjero":
a veces se comienza a hablar sobre extranjeros (no españoles)
para deslizarse hacia criterios de clase (los pobres), étnicos
(donde se incluye a los gitanos españoles) o culturales (grupos
abiertos-civilizados frente a cerrados-atrasados), según sea
el caso. Buscando un común denominador de las distintas representaciones
que adquiere lo extranjero para las posiciones no igualitarias podríamos
decir que hace referencia a la gente "de abajo" (las personas
extranjeras a las que se les atribuye similitudes con la propia identidad
-de clase, étnica o cultural- pierden los rasgos de extranjeridad).
Por tanto, las motivaciones en que se fundamenta el rechazo no son consecuentemente
racistas (cuando se acepta a no-blancos, como jeques árabes,
inversores japoneses o estudiantes afroamericanos) ni xenófobas
(cuando el rechazo se refiere sólo a ciertos extranjeros). Más
bien, los argumentos nacionales y étnicos se combinan con los
de clase para articular un campo de rechazo de "geometría
variable".
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La articulación de "lo extranjero" se imagina y construye
socialmente en un proceso continuo, en estrecha relación con
las relaciones de sociales. Estamos efectivamente ante un "complejo
inestable y descentrado de significantes sociales en constante transformación
a partir de las luchas políticas". No hay lógica
pura, lo que C. Guillaumin denomina "racismo popular" no funciona
en términos de causalidad sino de forma sincrética, mezclando
distintos niveles en una realidad única. En todo caso, parece
claro que los discursos de rechazo y/o discriminación hacia "lo
extranjero", sea cual sea la lógica desde la que se despliegan,
no pueden ser etiquetados como pre o antimodernos (excepto en el caso
del etnocentrimo localista). Por el contrario, la superioridad de los
nacionales se funda en la legalidad del Estado-nación, institución
moderna donde las haya; mientras que la discriminación de las
culturas "inferiores" tiene su fundamento en el etnocentrismo
modemizador, que se constituye en paradigma exclusivo de la racionalidad
y el progreso. Dentro de estos marcos, las actitudes de apertura y solidaridad
hacia "lo extranjero" encuentran límites precisos.
En estos casos las posturas "antiracistas" se inscriben dentro
del orden social de la exclusión, en el que coexisten sexismo,
racismo y exclusión económica. La denuncia, por más
apasionada que sea, de las actitudes extremas de ciertos grupos o instituciones
apenas se enfrenta con el epifenómeno del rechazo a "lo
extranjero", dando por buenos elementos centrales de la modernización
capitalista a partir de los cuales se generan las condiciones del rechazo
y la discriminación.
Texto extraído de:
COLECTIVO IOE (1999): Inmigrantes,
trabajadores, ciudadanos. Una visión de las migraciones desde
España. Valencia, Universitat de València.
2.LAS METAMORFOSIS
IDEOLÓGICAS DEL RACISMO Y LAS CRISIS DEL ANTIRRACISMO: Utilizaciones
neo-racistas de la identidad cultural. P. Taguieff
Quisiéramos, ilustrar brevemente
con algunos ejemplos textuales la manera mediante la cual la prescripción
de exclusión o de exigencia de estricta separación han
sido retraducidas en la temática de la defensa de las identidades
culturales. Y ello a fin de caracterizar mejor los principales aspectos
de la reformulación cultural y diferencialista del racismo, tal
como le ha pasado a lo político en los años ochenta. Dos
comentarios previos se imponen, uno sobre los productores del discurso
neo-racista, el otro sobre la acomodación de este discurso a
la temática dada por la actualidad político-mediática.
En primer lugar, es de un trabajo ideológico realizado, en los
años setenta, en el seno de clubs ("sociedades de pensamiento")
tales como el GRECE (1968) o el Club de 1' Horloge (1974) de donde provienen
las reformulaciones y las redefiniciones del racismo, más allá
de las supervivencias de la ideología biológico-desigualitaria.
Los nuevos modos de legitimación del racismo derivan, como hemos
visto, de dos operaciones fundamentales: por una parte, la producción
de nuevas presentaciones admisibles centradas en la "defensa de
las identidades culturales"; por otra parte, la puesta a punto
de nuevos argumentos aceptables que giran alrededor del elogio inmoderado
de la diferencia. En segundo lugar, es sobre la cuestión de la
inmigración, y de la inmigración instituida en problema
social y político capital, por los efectos combinados de las
propagandas anti-izquierda (1982-1986) como han cristalizado todos los
nuevos lugares comunes de la retórica de la identidad cultural
y de la diferencia, en los cuales la obsesión por el mestizaje
percibido como genocidio indirecto y etnocidio a medio plazo, constituye
el fondo afectivo-imaginario más o menos velado en los discursos
producidos.
Esta argumentación fundada sobre la calidad (identidad/ diferencia)
no excluye necesariamente la argumentación fundada sobre la cantidad
("umbral-límite de tolerancia hacia los extranjeros"):
de la primera se deduce una inasimilabilidad esencial o intrínseca,
de la segunda se concluye una inasimilabilidad relativa. Una obra publicada
en junio de 1972 por el movimiento Ordre Nouveau nos ofrece una ilustración
clara de este emparejamiento del argumento esencialista y del argumento
numérico:
"Nuestro país siempre ha tenido una capacidad elevada de
asimilación de grupos étnicos extranjeros -mineros polacos,
albañiles piamonteses, por ejemplo.(..) Pero estos felices ejemplos
del pasado no pueden servir realmente como puntos de referencia. En
esta materia, no hay secreto: las posibilidades de inserción
de una minoría extranjera están en proporción inversa
a su importancia numérica, y se vuelven mínimas más
allá de un cierto límite. (...) Algunas minorías
son en sí mismas prácticamente inasimilables -los Norte-Africanos,
por hablar claro (subrayo). Teniendo en cuenta su natalidad generosa,
serán entre tres y cuatro millones al final del siglo, si nada
cambia hasta entonces. Esto es una promesa de guerra civil".
Cogeremos los escritos siguientes de los textos publicados en la prensa
de las derechas radicales en Francia durante los últimos diez
años:
- "La verdad, es que los pueblos deben preservar y cultivar sus
diferencias^..). La inmigración es condenable porque ataca la
identidad de la cultura de acogimiento tanto como a la identidad de
los inmigrantes".
- "Es porque nos respetamos a nosotros-mismos y que respetamos
a los demás por lo que nos negamos a ver nuestro país
transformado en una sociedad multirracial donde cada uno perdería
su especificidad, tanto los alógenos como nosotros mismos".
- Los pueblos no pueden ser calificados simplemente de superiores o
de inferiores, son diferentes, y hay que tener en cuenta estas diferencias
físicas o culturales'".
- "La cuestión de la inmigración sólo puede
resolverse en nuestra opinión por la expulsión radical
o por la repatriación planificada de todos los extranjeros. En
la práctica, esta medida no se aplica para los subditos, asimilables,
de la Comunidad europea".
Una simple lectura muestra la recurrencia de la tesis de inasimilabilidad
en cuanto a los inmigrantes de origen no europeo y la imbricación
de las argumentaciones biologizantes (raciales) y culturalistas en las
retraducciones racistoides del respeto a las diferencias. La fuerza
argumentativa de este nuevo discurso viene de que se funda sobre evidencias
primarias, y de que utiliza la perogrullada con el arte de las pequeñas
variaciones. Para hablar como Perelman, el neo-racismo cultural y diferencialista
privilegia los argumentos fundados sobre la estructura de lo real. Pero
lo real antropológico está aquí reducido a lo inmediatamente
perceptible, y en particular a lo más visible: todo el mundo
puede ver las diferencias de idiomas o de acentos. Aquí está
esta realidad diferencial inmediata que, con lo evidente de lo que salta
a la vista, constituye la roca sobre la cual se apoya el edificio imponente
del neo-racismo, el cual se presenta como defensor de las identidades
culturales, por consiguiente, como antirracismo auténtico. Hemos
entrado ya en el océano de las ambigüedades.
Aquí esta el hecho bruto: el sentido de la palabra racismo no
podría considerarse como estable, sin ser afectado por el curso
de la historia, porque las actitudes y las argumentaciones ideológicas
racializantes se transforman a la vez más rápido que las
representaciones y las argumentaciones antirracistas, y en otra parte
fuera de los lugares y las figuras donde se las busca o se piensa encontrarlas.
La dificultad viene en particular de que los usos, o mejor dicho, los
malusos, de la palabra racismo presentan dos frentes sobre los cuales
debe luchar un pensamiento antirracista exigente: por una parte, la
extensión abusiva en el discurso polémico común,
del uso de la palabra racismo, lo que lo hace común; por otra
parte, una restricción demasiado grande, una utilización
demasiado estrecha ligada al estereotipo de las representaciones del
racismo desde el descubrimiento del genocidio nazi. Consideremos brevemente
estos dos excesos.
Texto extraído de:
TAGUIEFF, P. (1995): "Las metamorfosis ideológicas del racismo
y la crisis del antirracismo", en ALVITE, J.P. (Coord.): Racismo,
antirracismo e inmigración. Donostia, Tercera Prensa.
3.DENOMINACIÓN
DE ORIGEN: EXTRANJERO: (Re) presentación de una presencia. La "inmigración"
en y a través de la prensa diaria. Enrique Santamaría.
La prensa diaria a través de la
enunciación de un discurso sobre la inmigración alumbra
el propio fenómeno migratorio. Al enunciar un discurso sobre
la inmigración (hasta ahora atomizado, débil, esporádico,
pero que va adquiriendo paulatinamente espesor) no sólo nos informa
-nos da ciertas informaciones- sino, y lo que es más importante,
que conforma una determinada figura social: la "inmigración".
De este modo, lejos de remitir a una serie de características
propias de los migrantes, ésta es el producto de una serie de
reglamentaciones administrativas y prácticas sociales (entre
las que ocupa un lugar importante la mediación periodística)
que se nutren de aquellos rasgos para sus propias y relativamente autónomas
lógicas.
Los migrantes procedentes de los países periféricos que
se instalan en el Estado español devienen, a mediados de los
años 80 -y ello a pesar de tratarse de un fenómeno unos
quince años anterior-, socialmente visibles. En la producción
de esta visibilidad juega un importante papel, entre otros factores,
como señala Danielle Provensal, el cambio de regulación
sociojurídica que, concretizándose en la tristemente conocida
Ley de extranjería, supone el paso de una regulación de
carácter permisivo, e incluso alentador, de los movimientos migratorios
a una regulación claramente restrictiva de los mismos. Este cambio
en la regulación no sólo tiene como efecto la escisión
de la colonia de extranjeros entre los denominados "legales"
(mayoritariamente procedentes de los países europeos) y los categorizados
a partir de entonces como "ilegales" (que proceden mayoritariamente
de los países periféricos y que, además de no poder
acceder a la documentación, están atrapados en una situación
de absoluta precariedad y vulnerabilidad social - en un estatuto de
semiesclavitud), sino que, al estar inserto en el proceso de integración
y homologación del Estado español a la CE, instituye socialmente
la "inmigración", y la instituye además como
"extracomunitaria" por definición. Es decir, como el
envés de esa otra figura que es la "libre circulación
de personas".
Complementariamente a esta institución sociojurídica de
la "inmigración" la prensa diaria, a través
básicamente de un salpicado continuo de noticias, reportajes
y cuñas, percute una presentación de la misma (que en
definitiva la representa y/o configura) a la vez que proyecta una identificación
que refleja al propio sujeto agente de la enunciación. En el
discurso sobre la "inmigración" resurge todo un imaginario
colectivo que contribuye a asentar un discurso especular que, paralelamente
a la explicitación de la representación del otro, refleja
la presentación en acto de un sí mismo -la afirmación
de una identidad. Por lo que respecta a la representación de
la inmigración, debemos señalar que la prensa diaria aborda
la "inmigración extracomunitaria" de una forma anecdótica
en el marco de un tratamiento negativo, sensacionalista y exotizante
de los países de los que proviene. Se nos detallan puntualmente
las guerras, golpes de estado, revueltas, conflictos armados, catástrofes,
epidemias, hambrunas..., y con ello se vehicula una caracterización
de estos países cuyos rasgos son casi exclusivamente el hambre,
el analfabetismo, la sobrepoblación, los desastres naturales,
la violencia y, por último, la inestabilidad y arbitrariedad
social y política. En esta caracterización, sin embargo,
no se hace referencia a las causas y la interrelación de los
fenómenos, a la situación de dependencia y/o neocolonialismo
en la que se encuentran. Invariablemente la prensa diaria asocia los
conflictos y la situación de estos países al clima, a
las rivalidades interétnicas o al nepotismo y corrupción
de sus gobernantes, todo lo cual redunda en una primera torsión
de una continua operación de naturalización. De sus culturas
y formas de organización social da cuenta como curiosidades que,
consiguientemente, son presentadas bajo el signo del anacronismo y de
la superchería, bajo el signo de la pre y de la irracionalidad.
En este mismo sentido, uno de los filones fundamentales generador de
reportajes son las diferentes rutas o itinerarios de carácter
turístico que nos (re) presentan a dichos países bajo
la perspectiva casi exclusiva de lo pintoresco; es decir, la humanidad
del país, por utilizar palabras de Barthes, desaparece en provecho
de sus monumentos, de sus paisajes y tipos humanos.
Las referencias a los colectivos migrantes y a sus miembros provienen,
en primer lugar y de forma mayoritaria, de informaciones puntuales que
participan del valor general de la desviación de la noticia.
En este sentido, proceden de sucesos negativos (y por lo tanto negativizadores)
como detenciones, expulsiones, delitos, corrupción policial y
consular, desembarcos nocturnos e ilegales, tráfico y venta de
drogas, trabajo sumergido, "brotes" de racismo, peleas, "bandas"
peruanas, etc. Otro de los eventos fundamentales de referencia son las
reuniones de los denominados grupos de Trevi y Schengen (donde el fenómeno
migratorio se mete en el mismo paquete que el terrorismo y el narcotráfico)
y los informes anuales de los diferentes Defensores del Pueblo (que,
básicamente, denuncian las trabas administrativas y las acciones
y episodios laboral y/o socialmente discriminatorios). Junto a esto
figuran también las abundantes referencias en torno al Islam,
que se centran esencialmente en los rechazos vecinales a la construcción
e instalación de mezquitas, en fenómenos como el ramadán,
el no consumo de carne de cerdo y de alcohol, el chador, la fiesta de
la matanza del cordero, la prohibición de conducir que tienen
las mujeres saudíes..., pero sobre todo en las diferentes expresiones
de los movimientos islamistas. Todo ello se asimila a la manifestación
de posiciones "integristas" caracterizadas por el fanatismo
y la estrecha relación con grupos y actos terroristas. Las noticias
de prensa, al considerar al Ministerio del Interior, y en menor medida
a los diferentes servicios y entidades socio-asistenciales como las
fuentes principales de información, reproducen y difunden hegemónicamente
las definiciones oficiales e informales de estos agentes. Esta reproducción
y difusión, que convierte a los colectivos migrantes en pacientes
privilegiados de los discursos reguladores y reparadores, los configura
de modo fundamental como una "categoría social peligrosa",
siempre asociada a la transgresión de leyes, normas y/o estándares,
al mismo tiempo que califica a sus asociaciones -y a ellos mismos- como
fuentes de información interesadas y, por lo tanto, faltos de
una objetividad y credibilidad que a aquéllos se les presupone.
En la actualidad, la inmigración se presenta como competencia
compartida y disputada entre los agentes reguladores, que designan el
fenómeno -y es esta la definición que fundamentalmente
transmite la prensa- como el conjunto de trabajadores extranjeros (poniendo
el acento en la delimitación jurídica de una fuerza de
trabajo cuyo carácter es provisional y no-nacional; y siendo,
en definitiva, objeto exclusivo de una política reguladora de
los flujos migratorios) y los agentes reparadores, que designan el fenómeno
como minorías étnicas (poniendo el acento esta vez en
la instalación de hecho duradera, a pesar de ser provisoria,
de un diferencial sociocultural, objeto privilegiado de una gestión
técnico-asistencial).
Texto extraído de:
SANTAMARIA, E. (1994): "(Re) presentación de una presencia.
La "inmigración" en y a través de la prensa
diaria", en Archipielago, n.12, pp. 65-72.
4.EDUCACIÓN
ANTIRRACISTA. Diversidad y justicia social en las aulas. Jurjo Torres
Santomé
Hablar de educación conlleva referirse
a un elemento de un proyecto más amplio cual es planificar la
sociedad del futuro; es contribuir a socializar a las nuevas generaciones
sobre la base del estudio y reflexión del actual legado cultural
de que disponemos y capacitarlas para diseñar cómo mejorar
nuestro mundo. Es por tanto, parte de un proceso político de
gran envergadura cual es el de configurar el futuro.
En cada momento histórico los distintos grupos y clases sociales
existentes, pero en especial quienes están en posiciones de poder,
tratan de tomar parte activa en los procesos de diseño de los
sistemas educativos y, por lo tanto, pretenden influir en la configuración
de las sociedades del futuro. De ahí que las tensiones sociales,
políticas, económicas, culturales y morales que se dan
en toda sociedad tengan repercusiones importantes en el ámbito
escolar. Algo que explica la rapidez de las reformas en los sistemas
educativos cada vez que existe un cambio sociopolítico y/o económico
significativo.
En consecuencia, tratar de reflexionar acerca de una filosofía
educativa antirracista nos obliga a echar una ojeada a los importantes
cambios políticos en los que estamos inmersos. Sólo de
esta manera podremos comprender el verdadero significado de las propuestas
que se están haciendo, así como de las que en un futuro
inmediato nos quieran imponer. Trabajar en esta dirección nos
compromete en la creación de posibilidades para participar en
la definición y elaboración de propuestas alternativas
y nos obliga a contrarrestar todo cuanto consideremos que no es justo
y democrático.
Si de verdad queremos comprender nuestros sistemas educativos necesitamos
acostumbrarnos a considerar el ámbito escolar como una esfera
que tiene sentido cuando la analizamos en sus interrelaciones con otras
esferas de la sociedad (la económica, política, cultural,
religiosa y militar). Estamos en un mundo integrado y global y es desde
las interrelaciones e influencias recíprocas de estas esferas
como podemos adquirir una comprensión de cualquier parte de esa
globalidad.
(...)Conformando escuelas antirracistas
Educar personas con mayor amplitud y flexibilidad de miras es una de
las vías indispensables para construir sociedades día
a día más humanas, democráticas y solidarias.
Procurar imbuir en el colectivo estudiantil un "informado escepticismo"
o un pensamiento crítico es una sugestiva estrategia ante una
sociedad y un mundo en el que los fundamentalismos, las concepciones
dogmáticas, tienden a inundarlo todo y a erigirse en el único
parámetro que perpetuar.
Una buena enseñanza es mucho más que la aplicación
de una determinada metodología o una técnica. No obstante,
conviene estar alerta ante el peligro de desvirtuar muchas "técnicas",
por ejemplo, al olvidarse de la filosofía de fondo ( desde la
que se elaboraron, algo que ya ocurrió con las propuestas de
trabajo de Celestin Freinet, tales como la correspondencia escolar,
la imprenta y los periódicos escolares, al pasar a ser utilizaadas
de manera trivial por algunos centros de enseñanza para tratar
cuestiones y problemas nada o poco relevantes.
Estimular el aprendizaje tiene mayor relación con saber crear
condiciones, ambientes en los que el alumnado se vea I motivado para
investigar, indagar y aprender.
En la actualidad existe bastante consenso en que el desarrollo de la
inteligencia, afectividad, sensibilidad y motricidad está muy
condicionado por las oportunidades de poner en acción, de implicar
activamente a chicas y chicos en cuestiones como la solución
de problemas, planificación, desarrollo y evaluación de
proyectos de trabajo, estudio de casos acerca de cuestiones conflictivas
o críticas, etc.
Una estrategia educativa capaz de preparar ciudadanas y ciudadanos para
hacer frente a situaciones de desigualdad y racismo, a mi modo de ver,
es aquella que obliga al estudiantado a:
1. Incorporar una perspectiva global. Asumir el análisis de los
contextos socioculturales en los se desarrolla su vida, así como
de los de las cuestiones y situaciones que sometan a estudio; atender
a las dimensiones culturales, económicas, políticas, religiosas,
militares, ecológicas, de género, étnicas, territoriales,
etc. (frente a una educación más tradicional en la que
la descontextualización es una de las peculiaridades de la mayor
parte de todo lo que se aprende).
2. Sacar a la luz las cuestiones de poder implicadas en la construcción
de la ciencia y las posibilidades de participar en dicho proceso.
3. Dejar patente la intervención de quienes construyen la ciencia
y el conocimiento; no silenciar quiénes son para demostrar la
historicidad y condicionantes de tal construcción.
4. Incorporar la perspectiva histórica, las controversias y variaciones
que hasta el momento se dieron sobre el fenómeno objeto de estudio;
a qué se debieron, a quiénes beneficiaban, etc. Incidiendo,
por lo tanto, en la provisionalidad del conocimiento.
5. Integrar las experiencias prácticas en marcos cada vez más
generales e integrados.
6. Comprender las cuestiones tomando en consideración dimensiones
de justicia y equidad. Un trabajo escolar que permita poner en práctica
y ayudar al descubrimiento de las implicaciones de diferentes posiciones
éticas y morales.
7. Partir de y valorar la experiencia y conocimiento del propio alumnado.
Facilitar la confrontación de sus asunciones o puntos de vista
individuales con los de otras personas.
8. Promover la discusión acerca de diferentes alternativas para
resolver problemas y conflictos, así como de los efectos colaterales
de cada una de las opciones.
9. Proporcionar posibilidades de evaluación y reflexión
de las acciones, valoraciones y conclusiones que se suscitan o en las
que se ven comprometidos.
10.Aprender en un marco organizativo flexible, participativoy democrático
en el que se preste especial atención a la integración
de estudiantes de diferentes grupos étnicos y niveles culturales,
de distintas capacidades y niveles de desarrollo; en el que las tareas
escolares se lleven a cabo en grupos cooperativos de trabajo.
La puesta en acción de estas estrategias nos ayudará a
la conformación de cinco hábitos mentales que iremos construyendo
con el trabajo curricular en las aulas. Hábitos que ayudarán
a una capacitación más adecuada para participar en un
mundo en el que la diversidad es una de sus notas más peculiares.
Procuraremos que las alumnas y alumnos presten atención y se
preocupen por:
1) Evidencias. ¿Cómo conocemos lo que conocemos?, ¿qué
clase de evidencias consideramos suficientemente buenas, válidas?
2) Puntos de vista. ¿Qué perspectivas, criterios escuchamos,
vemos y leemos?, ¿quiénes son sus autores o autoras, dónde
las elaboraron, cuáles eran sus intenciones o finalidades?
3) Conexiones. ¿Cómo están relacionadas unas cuestiones
con otras?, ¿cómo encajan entre sí?
4) Conjeturas. ¿Qué pasa si...? Suponiendo que... ¿Podemos
imaginar alternativas?
5) Relevancia. ¿Qué controversias se establecen?, ¿a
quiénes se presta atención?
Texto extraído de:
TORRES, J. (1998): "Educación
antirracista. Diversidad y justicia social en las aulas", en SANTAMARIA,
E.; GONZALEZ PLACER, F. (Coords.): Contra el fundamentalismo escolar.
Reflexiones sobre educación, escolarización y diversidad
cultural. Barcelona, Editorial Hacer.
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