"Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible.
Aquellos que se han ceñido prudentemente a lo que les parecía factible,
jamás han avanzado un solo paso"
 

 

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Núm. 1

Textos de referencia                 
 


0.Presentación

En este apartado introducimos cuatro textos de referencia sobre la temática que ocupa el primer número de Aula Abierta (Antirracismo e Interculturalidad), a modo de material complementario para los artículos de Análisis. Estos materiales han sido extraídos de los libros que al final de cada texto se referencian.



1.IDEOLOGÍAS Y ACTITUDES DE LA POBLACIÓN AUTÓCTONA: Modernización e identidades: una relación compleja. COLECTIVO IOE.

(...) A partir de estas observaciones es posible superar el esquema bipolar y unidireccional condensado en el binomio tradición-modemización. Basándonos en las propuestas de Alfonso Ortí hemos elaborado una articulación de cuatro posiciones típico-ideales respecto a "lo extranjero", situándolas en el "campo de la nación".
1) Identidad (comunitaria) contra modernidad: articula su identidad desde una postura de cierre e inmovilismo, producto de una grupalidad supuestamente indiferenciada e inmutable. La nación, proyección de la comunidad local, debe mantener su pureza frente a elementos extraños, manteniéndolos apartados de sus dominios o en una posición de inferioridad irreversible.
2) Modernizadores intolerantes: plenamente identificados con la normalidad vigente, a la que conciben como expresión de racionalidad y progreso que se plasma en la organización jurídica estatal. El binomio legalidad/normalidad, condensación de todas las virtudes de la modernidad, es el único referente válido para una socialidad civilizada; los extranjeros deben atenerse estrictamente a ella, asimilándose completamente a la cultura dominante so pena de ser segregados (en tanto representación del atraso y la irracionalidad) para que no contaminen a la sociedad autóctona (civilizada).
3) Pobres blancos xenófobos: instalados en el paradigma de la modernización desde una posición social dependiente reclaman protección a un poder superior. Este está representado por el Estado social, encargado de asegurar la subsistencia de sus ciudadanos (derechos de los españoles autóctonos) frente a colectivos que pretenden tener acceso a los recursos "nacionales" (inmigrantes pobres/asociales), sin que les asista tal derecho. La presencia de estos extranjeros pone en peligro las aspiraciones de este sector a integrarse plenamente en los beneficios de la modernización.
4) Alternativos a la modernización capitalista: la identidad nacional se subordina a la de miembro de la humanidad; ésta es segregada en grupos desiguales por una estructura injusta (el capitalismo) de alcance mundial. La presencia de extranjeros está vinculada a esta dinámica (inversores de capital, trabajadores inmigrantes, etc.). La solidaridad con los inmigrantes se establece desde un plano de igualdad, entre sujetos que ponen en cuestión el marco económico e institucional que genera y regula los procesos sociales, incluidas las migraciones.

Los discursos concretos no tienen las características de estos cuatro tipos puros. La dinámica de las relaciones sociales, la interacción entre diversos grupos, el intercambio y los distintos vínculos de poder/subordinación generan diversas combinaciones. Las nueve posiciones discursivas que hemos detectado en nuestro estudio empírico aparecen en el cuadro II situadas topológicamente con referencia a los ejes típico-ideales del esquema anterior. Tres de ellas responden a la lógica de exclusión nacionalista (nacionalismo progresista, proteccionista y ambivalente); tres a la de inferiorización cultural (cosmopolitismo etnocéntrico, "racismo obrero" y etnocentrismo localista) y otras tres a la lógica igualitaria (individualismo meritocrático, individualismo paternalista y universalismo anticapitalista). Todos ellos parten de las identidades sociales presentadas pero son resultado de combinaciones y despliegues variables, que están en función de la posición social del hablante pero reflejan, además, su referencia a un objeto ilusorio. De hecho, no existe un referente fijo ni unívoco de los discursos que aluden a "lo extranjero": a veces se comienza a hablar sobre extranjeros (no españoles) para deslizarse hacia criterios de clase (los pobres), étnicos (donde se incluye a los gitanos españoles) o culturales (grupos abiertos-civilizados frente a cerrados-atrasados), según sea el caso. Buscando un común denominador de las distintas representaciones que adquiere lo extranjero para las posiciones no igualitarias podríamos decir que hace referencia a la gente "de abajo" (las personas extranjeras a las que se les atribuye similitudes con la propia identidad -de clase, étnica o cultural- pierden los rasgos de extranjeridad). Por tanto, las motivaciones en que se fundamenta el rechazo no son consecuentemente racistas (cuando se acepta a no-blancos, como jeques árabes, inversores japoneses o estudiantes afroamericanos) ni xenófobas (cuando el rechazo se refiere sólo a ciertos extranjeros). Más bien, los argumentos nacionales y étnicos se combinan con los de clase para articular un campo de rechazo de "geometría variable".



La articulación de "lo extranjero" se imagina y construye socialmente en un proceso continuo, en estrecha relación con las relaciones de sociales. Estamos efectivamente ante un "complejo inestable y descentrado de significantes sociales en constante transformación a partir de las luchas políticas". No hay lógica pura, lo que C. Guillaumin denomina "racismo popular" no funciona en términos de causalidad sino de forma sincrética, mezclando distintos niveles en una realidad única. En todo caso, parece claro que los discursos de rechazo y/o discriminación hacia "lo extranjero", sea cual sea la lógica desde la que se despliegan, no pueden ser etiquetados como pre o antimodernos (excepto en el caso del etnocentrimo localista). Por el contrario, la superioridad de los nacionales se funda en la legalidad del Estado-nación, institución moderna donde las haya; mientras que la discriminación de las culturas "inferiores" tiene su fundamento en el etnocentrismo modemizador, que se constituye en paradigma exclusivo de la racionalidad y el progreso. Dentro de estos marcos, las actitudes de apertura y solidaridad hacia "lo extranjero" encuentran límites precisos. En estos casos las posturas "antiracistas" se inscriben dentro del orden social de la exclusión, en el que coexisten sexismo, racismo y exclusión económica. La denuncia, por más apasionada que sea, de las actitudes extremas de ciertos grupos o instituciones apenas se enfrenta con el epifenómeno del rechazo a "lo extranjero", dando por buenos elementos centrales de la modernización capitalista a partir de los cuales se generan las condiciones del rechazo y la discriminación.

Texto extraído de:

COLECTIVO IOE (1999): Inmigrantes, trabajadores, ciudadanos. Una visión de las migraciones desde España. Valencia, Universitat de València.



2.LAS METAMORFOSIS IDEOLÓGICAS DEL RACISMO Y LAS CRISIS DEL ANTIRRACISMO: Utilizaciones neo-racistas de la identidad cultural. P. Taguieff

Quisiéramos, ilustrar brevemente con algunos ejemplos textuales la manera mediante la cual la prescripción de exclusión o de exigencia de estricta separación han sido retraducidas en la temática de la defensa de las identidades culturales. Y ello a fin de caracterizar mejor los principales aspectos de la reformulación cultural y diferencialista del racismo, tal como le ha pasado a lo político en los años ochenta. Dos comentarios previos se imponen, uno sobre los productores del discurso neo-racista, el otro sobre la acomodación de este discurso a la temática dada por la actualidad político-mediática. En primer lugar, es de un trabajo ideológico realizado, en los años setenta, en el seno de clubs ("sociedades de pensamiento") tales como el GRECE (1968) o el Club de 1' Horloge (1974) de donde provienen las reformulaciones y las redefiniciones del racismo, más allá de las supervivencias de la ideología biológico-desigualitaria. Los nuevos modos de legitimación del racismo derivan, como hemos visto, de dos operaciones fundamentales: por una parte, la producción de nuevas presentaciones admisibles centradas en la "defensa de las identidades culturales"; por otra parte, la puesta a punto de nuevos argumentos aceptables que giran alrededor del elogio inmoderado de la diferencia. En segundo lugar, es sobre la cuestión de la inmigración, y de la inmigración instituida en problema social y político capital, por los efectos combinados de las propagandas anti-izquierda (1982-1986) como han cristalizado todos los nuevos lugares comunes de la retórica de la identidad cultural y de la diferencia, en los cuales la obsesión por el mestizaje percibido como genocidio indirecto y etnocidio a medio plazo, constituye el fondo afectivo-imaginario más o menos velado en los discursos producidos.
Esta argumentación fundada sobre la calidad (identidad/ diferencia) no excluye necesariamente la argumentación fundada sobre la cantidad ("umbral-límite de tolerancia hacia los extranjeros"): de la primera se deduce una inasimilabilidad esencial o intrínseca, de la segunda se concluye una inasimilabilidad relativa. Una obra publicada en junio de 1972 por el movimiento Ordre Nouveau nos ofrece una ilustración clara de este emparejamiento del argumento esencialista y del argumento numérico:
"Nuestro país siempre ha tenido una capacidad elevada de asimilación de grupos étnicos extranjeros -mineros polacos, albañiles piamonteses, por ejemplo.(..) Pero estos felices ejemplos del pasado no pueden servir realmente como puntos de referencia. En esta materia, no hay secreto: las posibilidades de inserción de una minoría extranjera están en proporción inversa a su importancia numérica, y se vuelven mínimas más allá de un cierto límite. (...) Algunas minorías son en sí mismas prácticamente inasimilables -los Norte-Africanos, por hablar claro (subrayo). Teniendo en cuenta su natalidad generosa, serán entre tres y cuatro millones al final del siglo, si nada cambia hasta entonces. Esto es una promesa de guerra civil".
Cogeremos los escritos siguientes de los textos publicados en la prensa de las derechas radicales en Francia durante los últimos diez años:
- "La verdad, es que los pueblos deben preservar y cultivar sus diferencias^..). La inmigración es condenable porque ataca la identidad de la cultura de acogimiento tanto como a la identidad de los inmigrantes".
- "Es porque nos respetamos a nosotros-mismos y que respetamos a los demás por lo que nos negamos a ver nuestro país transformado en una sociedad multirracial donde cada uno perdería su especificidad, tanto los alógenos como nosotros mismos".
- Los pueblos no pueden ser calificados simplemente de superiores o de inferiores, son diferentes, y hay que tener en cuenta estas diferencias físicas o culturales'".
- "La cuestión de la inmigración sólo puede resolverse en nuestra opinión por la expulsión radical o por la repatriación planificada de todos los extranjeros. En la práctica, esta medida no se aplica para los subditos, asimilables, de la Comunidad europea".
Una simple lectura muestra la recurrencia de la tesis de inasimilabilidad en cuanto a los inmigrantes de origen no europeo y la imbricación de las argumentaciones biologizantes (raciales) y culturalistas en las retraducciones racistoides del respeto a las diferencias. La fuerza argumentativa de este nuevo discurso viene de que se funda sobre evidencias primarias, y de que utiliza la perogrullada con el arte de las pequeñas variaciones. Para hablar como Perelman, el neo-racismo cultural y diferencialista privilegia los argumentos fundados sobre la estructura de lo real. Pero lo real antropológico está aquí reducido a lo inmediatamente perceptible, y en particular a lo más visible: todo el mundo puede ver las diferencias de idiomas o de acentos. Aquí está esta realidad diferencial inmediata que, con lo evidente de lo que salta a la vista, constituye la roca sobre la cual se apoya el edificio imponente del neo-racismo, el cual se presenta como defensor de las identidades culturales, por consiguiente, como antirracismo auténtico. Hemos entrado ya en el océano de las ambigüedades.
Aquí esta el hecho bruto: el sentido de la palabra racismo no podría considerarse como estable, sin ser afectado por el curso de la historia, porque las actitudes y las argumentaciones ideológicas racializantes se transforman a la vez más rápido que las representaciones y las argumentaciones antirracistas, y en otra parte fuera de los lugares y las figuras donde se las busca o se piensa encontrarlas.
La dificultad viene en particular de que los usos, o mejor dicho, los malusos, de la palabra racismo presentan dos frentes sobre los cuales debe luchar un pensamiento antirracista exigente: por una parte, la extensión abusiva en el discurso polémico común, del uso de la palabra racismo, lo que lo hace común; por otra parte, una restricción demasiado grande, una utilización demasiado estrecha ligada al estereotipo de las representaciones del racismo desde el descubrimiento del genocidio nazi. Consideremos brevemente estos dos excesos.

Texto extraído de:
TAGUIEFF, P. (1995): "Las metamorfosis ideológicas del racismo y la crisis del antirracismo", en ALVITE, J.P. (Coord.): Racismo, antirracismo e inmigración. Donostia, Tercera Prensa.




3.DENOMINACIÓN DE ORIGEN: EXTRANJERO: (Re) presentación de una presencia. La "inmigración" en y a través de la prensa diaria. Enrique Santamaría.

La prensa diaria a través de la enunciación de un discurso sobre la inmigración alumbra el propio fenómeno migratorio. Al enunciar un discurso sobre la inmigración (hasta ahora atomizado, débil, esporádico, pero que va adquiriendo paulatinamente espesor) no sólo nos informa -nos da ciertas informaciones- sino, y lo que es más importante, que conforma una determinada figura social: la "inmigración". De este modo, lejos de remitir a una serie de características propias de los migrantes, ésta es el producto de una serie de reglamentaciones administrativas y prácticas sociales (entre las que ocupa un lugar importante la mediación periodística) que se nutren de aquellos rasgos para sus propias y relativamente autónomas lógicas.
Los migrantes procedentes de los países periféricos que se instalan en el Estado español devienen, a mediados de los años 80 -y ello a pesar de tratarse de un fenómeno unos quince años anterior-, socialmente visibles. En la producción de esta visibilidad juega un importante papel, entre otros factores, como señala Danielle Provensal, el cambio de regulación sociojurídica que, concretizándose en la tristemente conocida Ley de extranjería, supone el paso de una regulación de carácter permisivo, e incluso alentador, de los movimientos migratorios a una regulación claramente restrictiva de los mismos. Este cambio en la regulación no sólo tiene como efecto la escisión de la colonia de extranjeros entre los denominados "legales" (mayoritariamente procedentes de los países europeos) y los categorizados a partir de entonces como "ilegales" (que proceden mayoritariamente de los países periféricos y que, además de no poder acceder a la documentación, están atrapados en una situación de absoluta precariedad y vulnerabilidad social - en un estatuto de semiesclavitud), sino que, al estar inserto en el proceso de integración y homologación del Estado español a la CE, instituye socialmente la "inmigración", y la instituye además como "extracomunitaria" por definición. Es decir, como el envés de esa otra figura que es la "libre circulación de personas".
Complementariamente a esta institución sociojurídica de la "inmigración" la prensa diaria, a través básicamente de un salpicado continuo de noticias, reportajes y cuñas, percute una presentación de la misma (que en definitiva la representa y/o configura) a la vez que proyecta una identificación que refleja al propio sujeto agente de la enunciación. En el discurso sobre la "inmigración" resurge todo un imaginario colectivo que contribuye a asentar un discurso especular que, paralelamente a la explicitación de la representación del otro, refleja la presentación en acto de un sí mismo -la afirmación de una identidad. Por lo que respecta a la representación de la inmigración, debemos señalar que la prensa diaria aborda la "inmigración extracomunitaria" de una forma anecdótica en el marco de un tratamiento negativo, sensacionalista y exotizante de los países de los que proviene. Se nos detallan puntualmente las guerras, golpes de estado, revueltas, conflictos armados, catástrofes, epidemias, hambrunas..., y con ello se vehicula una caracterización de estos países cuyos rasgos son casi exclusivamente el hambre, el analfabetismo, la sobrepoblación, los desastres naturales, la violencia y, por último, la inestabilidad y arbitrariedad social y política. En esta caracterización, sin embargo, no se hace referencia a las causas y la interrelación de los fenómenos, a la situación de dependencia y/o neocolonialismo en la que se encuentran. Invariablemente la prensa diaria asocia los conflictos y la situación de estos países al clima, a las rivalidades interétnicas o al nepotismo y corrupción de sus gobernantes, todo lo cual redunda en una primera torsión de una continua operación de naturalización. De sus culturas y formas de organización social da cuenta como curiosidades que, consiguientemente, son presentadas bajo el signo del anacronismo y de la superchería, bajo el signo de la pre y de la irracionalidad. En este mismo sentido, uno de los filones fundamentales generador de reportajes son las diferentes rutas o itinerarios de carácter turístico que nos (re) presentan a dichos países bajo la perspectiva casi exclusiva de lo pintoresco; es decir, la humanidad del país, por utilizar palabras de Barthes, desaparece en provecho de sus monumentos, de sus paisajes y tipos humanos.
Las referencias a los colectivos migrantes y a sus miembros provienen, en primer lugar y de forma mayoritaria, de informaciones puntuales que participan del valor general de la desviación de la noticia. En este sentido, proceden de sucesos negativos (y por lo tanto negativizadores) como detenciones, expulsiones, delitos, corrupción policial y consular, desembarcos nocturnos e ilegales, tráfico y venta de drogas, trabajo sumergido, "brotes" de racismo, peleas, "bandas" peruanas, etc. Otro de los eventos fundamentales de referencia son las reuniones de los denominados grupos de Trevi y Schengen (donde el fenómeno migratorio se mete en el mismo paquete que el terrorismo y el narcotráfico) y los informes anuales de los diferentes Defensores del Pueblo (que, básicamente, denuncian las trabas administrativas y las acciones y episodios laboral y/o socialmente discriminatorios). Junto a esto figuran también las abundantes referencias en torno al Islam, que se centran esencialmente en los rechazos vecinales a la construcción e instalación de mezquitas, en fenómenos como el ramadán, el no consumo de carne de cerdo y de alcohol, el chador, la fiesta de la matanza del cordero, la prohibición de conducir que tienen las mujeres saudíes..., pero sobre todo en las diferentes expresiones de los movimientos islamistas. Todo ello se asimila a la manifestación de posiciones "integristas" caracterizadas por el fanatismo y la estrecha relación con grupos y actos terroristas. Las noticias de prensa, al considerar al Ministerio del Interior, y en menor medida a los diferentes servicios y entidades socio-asistenciales como las fuentes principales de información, reproducen y difunden hegemónicamente las definiciones oficiales e informales de estos agentes. Esta reproducción y difusión, que convierte a los colectivos migrantes en pacientes privilegiados de los discursos reguladores y reparadores, los configura de modo fundamental como una "categoría social peligrosa", siempre asociada a la transgresión de leyes, normas y/o estándares, al mismo tiempo que califica a sus asociaciones -y a ellos mismos- como fuentes de información interesadas y, por lo tanto, faltos de una objetividad y credibilidad que a aquéllos se les presupone.
En la actualidad, la inmigración se presenta como competencia compartida y disputada entre los agentes reguladores, que designan el fenómeno -y es esta la definición que fundamentalmente transmite la prensa- como el conjunto de trabajadores extranjeros (poniendo el acento en la delimitación jurídica de una fuerza de trabajo cuyo carácter es provisional y no-nacional; y siendo, en definitiva, objeto exclusivo de una política reguladora de los flujos migratorios) y los agentes reparadores, que designan el fenómeno como minorías étnicas (poniendo el acento esta vez en la instalación de hecho duradera, a pesar de ser provisoria, de un diferencial sociocultural, objeto privilegiado de una gestión técnico-asistencial).

Texto extraído de:
SANTAMARIA, E. (1994): "(Re) presentación de una presencia. La "inmigración" en y a través de la prensa diaria", en Archipielago, n.12, pp. 65-72.




4.EDUCACIÓN ANTIRRACISTA. Diversidad y justicia social en las aulas. Jurjo Torres Santomé

Hablar de educación conlleva referirse a un elemento de un proyecto más amplio cual es planificar la sociedad del futuro; es contribuir a socializar a las nuevas generaciones sobre la base del estudio y reflexión del actual legado cultural de que disponemos y capacitarlas para diseñar cómo mejorar nuestro mundo. Es por tanto, parte de un proceso político de gran envergadura cual es el de configurar el futuro.
En cada momento histórico los distintos grupos y clases sociales existentes, pero en especial quienes están en posiciones de poder, tratan de tomar parte activa en los procesos de diseño de los sistemas educativos y, por lo tanto, pretenden influir en la configuración de las sociedades del futuro. De ahí que las tensiones sociales, políticas, económicas, culturales y morales que se dan en toda sociedad tengan repercusiones importantes en el ámbito escolar. Algo que explica la rapidez de las reformas en los sistemas educativos cada vez que existe un cambio sociopolítico y/o económico significativo.
En consecuencia, tratar de reflexionar acerca de una filosofía educativa antirracista nos obliga a echar una ojeada a los importantes cambios políticos en los que estamos inmersos. Sólo de esta manera podremos comprender el verdadero significado de las propuestas que se están haciendo, así como de las que en un futuro inmediato nos quieran imponer. Trabajar en esta dirección nos compromete en la creación de posibilidades para participar en la definición y elaboración de propuestas alternativas y nos obliga a contrarrestar todo cuanto consideremos que no es justo y democrático.
Si de verdad queremos comprender nuestros sistemas educativos necesitamos acostumbrarnos a considerar el ámbito escolar como una esfera que tiene sentido cuando la analizamos en sus interrelaciones con otras esferas de la sociedad (la económica, política, cultural, religiosa y militar). Estamos en un mundo integrado y global y es desde las interrelaciones e influencias recíprocas de estas esferas como podemos adquirir una comprensión de cualquier parte de esa globalidad.
(...)Conformando escuelas antirracistas
Educar personas con mayor amplitud y flexibilidad de miras es una de las vías indispensables para construir sociedades día a día más humanas, democráticas y solidarias.
Procurar imbuir en el colectivo estudiantil un "informado escepticismo" o un pensamiento crítico es una sugestiva estrategia ante una sociedad y un mundo en el que los fundamentalismos, las concepciones dogmáticas, tienden a inundarlo todo y a erigirse en el único parámetro que perpetuar.
Una buena enseñanza es mucho más que la aplicación de una determinada metodología o una técnica. No obstante, conviene estar alerta ante el peligro de desvirtuar muchas "técnicas", por ejemplo, al olvidarse de la filosofía de fondo ( desde la que se elaboraron, algo que ya ocurrió con las propuestas de trabajo de Celestin Freinet, tales como la correspondencia escolar, la imprenta y los periódicos escolares, al pasar a ser utilizaadas de manera trivial por algunos centros de enseñanza para tratar cuestiones y problemas nada o poco relevantes.
Estimular el aprendizaje tiene mayor relación con saber crear condiciones, ambientes en los que el alumnado se vea I motivado para investigar, indagar y aprender.
En la actualidad existe bastante consenso en que el desarrollo de la inteligencia, afectividad, sensibilidad y motricidad está muy condicionado por las oportunidades de poner en acción, de implicar activamente a chicas y chicos en cuestiones como la solución de problemas, planificación, desarrollo y evaluación de proyectos de trabajo, estudio de casos acerca de cuestiones conflictivas o críticas, etc.
Una estrategia educativa capaz de preparar ciudadanas y ciudadanos para hacer frente a situaciones de desigualdad y racismo, a mi modo de ver, es aquella que obliga al estudiantado a:
1. Incorporar una perspectiva global. Asumir el análisis de los contextos socioculturales en los se desarrolla su vida, así como de los de las cuestiones y situaciones que sometan a estudio; atender a las dimensiones culturales, económicas, políticas, religiosas, militares, ecológicas, de género, étnicas, territoriales, etc. (frente a una educación más tradicional en la que la descontextualización es una de las peculiaridades de la mayor parte de todo lo que se aprende).
2. Sacar a la luz las cuestiones de poder implicadas en la construcción de la ciencia y las posibilidades de participar en dicho proceso.
3. Dejar patente la intervención de quienes construyen la ciencia y el conocimiento; no silenciar quiénes son para demostrar la historicidad y condicionantes de tal construcción.
4. Incorporar la perspectiva histórica, las controversias y variaciones que hasta el momento se dieron sobre el fenómeno objeto de estudio; a qué se debieron, a quiénes beneficiaban, etc. Incidiendo, por lo tanto, en la provisionalidad del conocimiento.
5. Integrar las experiencias prácticas en marcos cada vez más generales e integrados.
6. Comprender las cuestiones tomando en consideración dimensiones de justicia y equidad. Un trabajo escolar que permita poner en práctica y ayudar al descubrimiento de las implicaciones de diferentes posiciones éticas y morales.
7. Partir de y valorar la experiencia y conocimiento del propio alumnado. Facilitar la confrontación de sus asunciones o puntos de vista individuales con los de otras personas.
8. Promover la discusión acerca de diferentes alternativas para resolver problemas y conflictos, así como de los efectos colaterales de cada una de las opciones.
9. Proporcionar posibilidades de evaluación y reflexión de las acciones, valoraciones y conclusiones que se suscitan o en las que se ven comprometidos.
10.Aprender en un marco organizativo flexible, participativoy democrático en el que se preste especial atención a la integración de estudiantes de diferentes grupos étnicos y niveles culturales, de distintas capacidades y niveles de desarrollo; en el que las tareas escolares se lleven a cabo en grupos cooperativos de trabajo.
La puesta en acción de estas estrategias nos ayudará a la conformación de cinco hábitos mentales que iremos construyendo con el trabajo curricular en las aulas. Hábitos que ayudarán a una capacitación más adecuada para participar en un mundo en el que la diversidad es una de sus notas más peculiares. Procuraremos que las alumnas y alumnos presten atención y se preocupen por:
1) Evidencias. ¿Cómo conocemos lo que conocemos?, ¿qué clase de evidencias consideramos suficientemente buenas, válidas?
2) Puntos de vista. ¿Qué perspectivas, criterios escuchamos, vemos y leemos?, ¿quiénes son sus autores o autoras, dónde las elaboraron, cuáles eran sus intenciones o finalidades?
3) Conexiones. ¿Cómo están relacionadas unas cuestiones con otras?, ¿cómo encajan entre sí?
4) Conjeturas. ¿Qué pasa si...? Suponiendo que... ¿Podemos imaginar alternativas?
5) Relevancia. ¿Qué controversias se establecen?, ¿a quiénes se presta atención?

Texto extraído de:

TORRES, J. (1998): "Educación antirracista. Diversidad y justicia social en las aulas", en SANTAMARIA, E.; GONZALEZ PLACER, F. (Coords.): Contra el fundamentalismo escolar. Reflexiones sobre educación, escolarización y diversidad cultural. Barcelona, Editorial Hacer.






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