El Negocio de la Destrucción
Sin duda una de las industrias más boyantes, con mayores beneficios y a la que no se le conocen épocas de crisis es la llamada industria militar. Desde la fabricación y venta de armamento hasta la logística y mantenimiento de los diversos ejércitos y cuerpos armados de los Estados, la omnipotencia de esta gran industria es abrumadora. Téngase en cuenta que la mayor parte de los presupuestos de los países se gasta en lo que eufemísticamente se llaman “gastos de defensa”, es decir, armas y ejército. Si tenemos en cuenta también los beneficios que, a cuenta de los impuestos, se adjudican las empresas dedicadas a descubrir nuevas y mejores formas de matar y destruir, más las ganancias del comercio, legal o ilegal, de armas es fácil llegar a la conclusión de que es rentable dedicarse a la industria de la destrucción.
Para hacerse una idea de la cantidad de dinero que mueve esta fructífera empresa, basta tener en cuenta que el gasto militar en el mundo del año 2003 fue de más de 950 mil millones de dólares. Con solo una tercera parte del mismo se podría asegurar la educación primaria universal.
Sin embargo, hay un condicionante importante a la obtención de los astronómicos beneficios de lo que el presidente estadounidense Eisenhower bautizara como el “complejo militar-industrial”.
Es imprescindible que los productos tengan salida. Se necesitan poblaciones que destruir y personas a las que matar. De la misma forma que es necesaria la formación de asesinos que empleen adecuadamente los artefactos fabricados. En fin, es necesario la existencia de ejércitos y guerras.
Esosí, estas guerras deben estar convenientemente alejadas de los países productores, que, casualmente, suelen coincidir con los más poderosos económica y militarmente. Así, dos tercios de la exportación de armas va a parar al llamado tercer mundo aquejado de un endémico estado de guerra inducido por los intereses de las grandes empresas armamentísticas. Un caso especialmente sangrante es el de Afganistán, cuya población ya no recuerda ninguna época sin guerra; ya sea debido a la ocupación soviética, la guerra civil, o la actual ocupación militar de las democracias occidentales amparadas por la ONU.
Actividades
1. Explica la siguiente idea: "el gasto militar en el mundo del año 2003 fue de más de 950 mil millones de dólares. Con solo una tercera parte del mismo se podría asegurar la educación primaria universal".
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2. Relaciona los siguientes conceptos: "gastos de defensa" y "complejo militar-industrial".
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3. Escribe en diez líneas una reflexión crítica alrededor de la idea "Se necesitan poblaciones que destruir y personas a las que matar" .
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Recurso
1
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Las bolsas europeas
amplían ganancias por los progresos de los 'aliados'
Las acciones europeas extendían sus ganancias
a media mañana ante las noticias sobre importantes progresos
en el avance de las tropas estadounidenses hacia Bagdad.
"Los futuros de EEUU acaban de subir nuevamente después
de que las tropas aliadas tomaran el control sobre el puente del
Tigris.
Esto despeja el camino para que miles de soldados
puedan seguir avanzanado hacia Bagdad y para que se acerque el
fin de la guerra", dijo un trader en Londres.
Los volátiles valores de seguros volvían
a figurar por segundo día consecutivo entre los que más
subieron, con alzas superiores al cinco por ciento en Munich Re
(MUV2.DE) y en Allianz (ALV.DE) después de que las dos
compañías anunciaran anoche que han reducido sus
participaciones cruzadas dentro de su estrategia de reducir su
exposición a la caída de los mercados de valores.
También los fabricantes de coches ganaban
terreno tras las noticias de anoche de que las ventas de coches
en EEUU en marzo habían caido menos de lo previsto.
El operador celular Cable & Wireless (CW.L)
ganaba un 6,3% después de que la compañía
nombrara un nuevo máximo ejecutivo.
Las acciones de BP (BP.L)subían un 1,3%
en un mercado pendiente del anuncio de esta mañana de nuevas
cifras sobre la evolución de su negocios.
A las 0830 GMT, el índice FTSE Eurotop
300 ganaba un 1,7%, mientras que el más reducido DJ Euro
Stoxx 50 (.STOXX50E) subía un 2,31%.
La Bolsa de Milán ganaba un 1,29%, la Bolsa
de París (.FCHI) subía un 2,34% y la Bolsa de Zurich
(.SSMI) un 1,9%.
El índice Dax (.GDAXI) de la Bolsa de Francfort
ganaba más de un 2,5% al alcanzar los 2.509 puntos.
Reuters
02/04/2003 (10:33h.)
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1.Informe
Redacta un informe sobre la información que recoge este artículo.
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2.Ahora fíjate
en la imagen que aparece en este artículo. Explícala,
relacionándola con el informe anterior y da tu opinión
al respecto.
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Recurso
2
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Gráficas de Justicia i Pau |
1.Redacta
Fíjate en el esquema sobre el ciclo
armamentístico. Tras analizar su mensaje, conviértelo
en un texto redactado.
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2.Explica los datos sobre las empresas.
Según el texto que has redactado, ¿qué implicaciones
tendrían en el ciclo armamentístico?
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La Complementaria
La
guerra como negocio
¿ Qué negocio
supone la guerra y para quién? “La guerra es el negocio
del complejo militar industrial de los países desarrollados”.
Típica respuesta. Es correcta pero demasiado básica,
pero lo más grave es que es inexacta por incompleta.
En términos duros y de forma más abarcadora, hay
que decir que la guerra es el negocio de los que saben encontrar
rentabilidad económica en el matar y mutilar, física,
sicológica y espiritualmente (porque esto es la guerra,
y no fotografías de pulcros militares en uniforme, mapas
y aviones de última generación).
Los actores internacionales que saben encontrar
esta rentabilidad del conflicto bélico son múltiples
y en este grupo se pueden señalar diferentes empresas
de la naturaleza más diversa. Algunas como Lockheed
Martin , Textron y Northrup Grumman
se dedican al armamento de alta tecnología. Se encuentran
entre las más populares. Otros como la británica
Sandline International y la sudafricana Executive
Outcomes –que aunque inactivas ahora dejaron escuela-
se dedican a la venta de “servicios militares” (asesoría,
capacitación y consultoría), y, particularmente
al arrendamiento de personal paramilitar (mercenarios básicamente).
Con Irak y Afganistán, las corporaciones que hoy destacan
en este rubro como Blackwater han cobrado una macabra
relevancia junto con L3 (que compró a la muy conocida
MPRI ) y CSC (que adquirió a la no menos popular
Dyncorp ). Algunas otras firmas de naturaleza parasitaria
han hecho del derramamiento de sangre un modus vivendi también;
de entre éstas, las firmas de especialistas en “cabildeo
legislativo” de intereses político-militares son algunas
de las que más sonríen entre más mueren.
Los medios de comunicación tampoco son ajenos a esta
dinámica, después de todo, las declaraciones de
guerra elevan más los índices de audiencia que
los acuerdos de paz. Todos ellos y algunos más son los
que dan sentido al “Negocio de la guerra”.
“Las guerras son por recursos, y ahí
está el negocio” dice Michael T. Klare. Es verdad, pero
de suyo, el modelo es muy poco novedoso. Las guerras siempre
han sido esta lógica. Veamos con más cuidado.
Extraoficialmente se sabe que la compañía diamantera
más grande del mundo, De Beers, posee obscuros
nexos con el financiamiento de movimientos insurgentes en Sierra
Leona como el Revolutionary United Front (RUF) o con
la Unión Nacional por la Independencia Total de Angola
(UNITA) en aquel rincón africano. El arreglo es sencillo:
el RUF o la UNITA controlan las regiones y minas diamantíferas
y De Beers paga al nuevo dueño del predio una
comisión por kilo de mineral extraído; el mineral
luego es tallado en Moscú o Israel para finalmente ser
introducido al mercado internacional. Así pues, todo
aquél que crea que la guerra es negocio exclusivo del
complejo militar industrial se encuentra muy equivocado.
Lo mismo ocurre en el antiguo Zaire. Inmersas
en el mercado de la telefonía móvil, Nokia
, Ericsson y LG entre otras han hecho
cada una su apuesta a las diferentes facciones que combaten
en la República Democrática del Congo por el control
del Coltan (mineral de Tantalita) tan escaso y tan necesario
en el mundo moderno que cada que escasea su disponibilidad en
el mercado internacional arrecian los combates en la zona más
olvidada del planeta. Artículos militares, personal paramilitar,
cabilderos, medios de comunicación, joyeros y proveedores
de telefonía celular han encontrado todos, directa o
indirectamente razones para permitir y fomentar matanzas indescriptibles.
Éste y no otro es el negocio de la guerra.
Es un negocio grande, redondo y de múltiples aristas.
Mejor y más completo que el modelo de Klare, para comprender
la nueva dinámica del conflicto internacional el modelo
de las “nuevas guerras” de Mary Kaldor es de gran utilidad.
Para ella las “nuevas guerras” son una combinación entre
“violaciones sistemáticas a los derechos humanos, desdibujamiento
de la frontera entre lo civil y lo militar e involucramiento
del crimen organizado”. Como en el caso del Coltan, los diamantes,
el agua y el petróleo no son ajenos a esta realidad del
mundo contemporáneo.
80% de la energía global deriva de los
hidrocarburos. Esta es razón suficiente para explicar
el porqué de las guerras en Afganistán (gas) e
Irak (petróleo). Como en los casos anteriores, aquí
la lógica es también sencilla y brutal: si escasean
los energéticos entonces hay que conseguirlos, literalmente,
a sangre y fuego. Por esto es explosivo el Cáucaso (Azerbaiyán,
Georgia y Armenia), por esto se desestabiliza desde Washington
a Venezuela, a México, a Nigeria, a Irán, a Indonesia,
a Palestina. Para una potencia como los Estados Unidos a la
que solo le quedan reservas petroleras para 10 años,
la energía lo es todo. Sin guerra no hay petróleo
y no hay negocio, y sin estas dos, por supuesto tampoco hay
“superpotencia unipolar”.
La familia Bush posee negocios petroleros. Vaya
novedad. Más Interesante es que la Arbusto Company
–posteriormente rebautizada como Bush Exploration
- que dirigía el actual presidente marchaba muy
mal financieramente tras el choque petrolero de 1973. Y más
interesante todavía es que la Bush Exploration
fue comprada por la Harken Energy Corporation , esta
última, compañía cuyas acciones pertenecían,
para 1986, en un 17.6% al jeque saudita Abdulla Bahsh, cuyo
banquero -bin Mafuz- era hermano de una de las esposas de Osama
bin Laden. Pero contra lo que podría suponerse no es
Bush el más interesado en la guerra como negocio… los
hay peores.
(...)
¿Gobierna George W. Bush? Falso. El vicepresidente
Dick Cheney -ex CEO de Halliburton - parece haber sacado
más rentabilidad personal y corporativa a las guerras
del nuevo siglo que su jefe en Washington. Y más interesante
es todavía el caso de Condolezza Rice. Afroamericana
y mujer, ha llegado a la cumbre del poder. Admirable de verdad
por su condición de género y su origen étnico.
¿Es todo? No. También ha conseguido llegar a la
cumbre empresarial: CEO de Chevron-Texaco , la compañía
petrolera bautizó en su honor un buque-tanque con el
nombre de la actual Consejera de Seguridad Nacional. También
ella parece haberle ganado la partida político-empresarial
a su jefe en la Casa Blanca. Son tan fanáticos como el
timonel, pero más inteligentes; igualmente crueles, pero
más astutos empresarialmente. Los hombres de los grandes
corporativos son quienes rodean al Presidente, y este último
es tan solo el títere de aquellos. Los hombres del Presidente
saben lo que hacen y lo que representan. El Presidente no, de
hecho, metafóricamente no sería exagerado decir
que George W. Bush se comporta como la mula que no sabe a donde
la lleva el arriero.
Dick Cheney y Halliburton como proveedora
de “artículos y servicios militares”, y Condolezza Rice
mediante la petrolera Chevron-Texaco son tan solo
dos de los ejemplos más refinados de lo que significa
“el negocio de la guerra”.
Pero como decía Sun Tzu “toda guerra
se funda en el engaño”. ¿Que los intereses corporativos
se encuentran no tanto en el presidente como en su gabinete?
No importa, dejemos que se engañen y lo ataquen, así
se araña menos a “nuestros hombres en el poder”. ¿Que
el presidente es un retrasado mental? No importa. Se le puede
generar una imagen de gran líder (después de todo
los pueblos tienen –y mantienen- algo gobierno que se merecen-).
¿Que el presidente tenía nexos económicos
y empresariales con Osama bin Laden? No importa, una vez desatados
los perros de la guerra ese dato terminará en el olvido.
Este es el frente interno, pero no es el único.
“La primera víctima de la guerra es la verdad” señaló
Winston Churchill en su momento. Fue él también
quien dijo que en tiempos de guerra “a la verdad hay que protegerla
con un guardaespaldas de mentiras”. Esta batalla por la percepción
es también válida en el frente externo. La creación
de la imagen del enemigo para justificar agresiones implica
complejos mecanismos de control del pensamiento.
En sociedades al menos formalmente democráticas
como la estadounidense la propaganda, la manipulación
social y la dirección del pensamiento son indispensables
(no así en las dictaduras, donde basta con que las masas
obedezcan) para avanzar la agenda de quienes gobiernan en verdad.
La histeria paranoica es un componente fundamental: así
fue como George W. Bush convenció a su pueblo de que
los talibán, Hussein y bin Laden tenían nexos
estrechos entre ellos y con los atentados del 11 de Septiembre
(pese a existir pruebas irrefutables de todo lo contrario: bin
Laden aborrecía a Hussein, Hussein nada tuvo que ver
con el 11 de Septiembre y nunca se comprobó la responsabilidad
de los talibán en los atentados contra Washington y Nueva
York). Así como en el pasado Ronald Reagan aterró
a sus connacionales con la amenaza comunista hemisférica
que representaba el régimen sandinista en Nicaragua,
hoy Bush borra por completo el rastro que lo une con bin Laden
y en su antiguo socio encarna todos los males de este mundo.
Todo esto es la generación de la imagen del enemigo,
se utilizan mecanismos semióticos e ingeniería
de la percepción. Todo para justificar guerras, guerras
que traen recursos y negocios. Sale sangre y entran dólares,
tal es la dinámica de los corporativos de la guerra y
de sus representantes en el gobierno. Pero no nos engañemos,
en este esquema George W. Bush no es más que un peón,
un lacayo. No hay duda. Klare, Kaldor y Sun Tzu están
todos en lo cierto.
Fernando Montiel T, en Rebelión
(http://www.rebelion.org)
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1.Dilema ético
A partir de este artículo, individualmente, indica:
¿qué valores se manifiestan?; ¿cuál es tu
posición al respecto?
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2.En pequeños grupos,
debatid sobre las posiciones particulares. ¿Qué opináis
de todas las personas que se lucran gracias a la guerra? Después,
podéis elaborar un informe sobre los distintos argumentos aparecidos.
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2.1. El negocio de la Destrucción
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