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"Es
proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre
lo posible.
Aquellos que se han ceñido prudentemente a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso" |
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Revistas
CEL |
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La figura del “enemigo” es muy necesaria en todo conflicto. Sin enemigo, no puede existir ninguna guerra, ni se justifica ninguna agresión. Por eso desde 1989, cuando cayó el Muro de Berlín y con él la “amenaza roja”, Estados Unidos y sus aliados europeos se quedaron sin enemigo. Esto hasta los atentados de septiembre de 2001, en que se proclamó la existencia de un nuevo enemigo: el “terrorismo internacional” y el "Eje del Mal". Así los Estados más poderosos consiguen la aprobación de los ciudadanos para prepararse para la guerra, y la justificación de más gastos en armamento y el desarrollo de las estructuras militares. Tanto interesa tener “enemigo”, que si no existe, hay que construirlo. Es por ello que desde los Estados se han creado históricamente múltiples enemigos. Auténticas “cazas de brujas” que justifican también un mayor control interno dentro de los Estados, con el despliegue en manos policiales de tecnologías de control sobre los ciudadanos. Veamos entonces, ¿Qué utilidades ofrece a los Estados tener un enemigo? ¿Por qué es tan necesario crear la figura del enemigo? Los objetivos son: 1. Evidenciar la necesidad del enemigo para justificar políticas armamentísticas. 2. Desarrollar la historia oral para conocer el entorno y el pasado. 3. Reflexionar, a partir de una película, sobre los enemigos en la historia y en la actualidad. 4. Incentivar la lectura crítica de los medios en la construcción de "buenos" y "malos". 5. Producir mensajes críticos a través de la expresión gráfica. 6. Analizar los factores de odio y de miedo en la construcción de enemigos.
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