El Enemigo Necesario
Al
finalizar la Segunda Guerra Mundial, el planeta se había dividido
en dos bloques: el liderado por los EEUU y la OTAN, su alianza militar;
y la URSS y su respectiva coalición militar, el Pacto de Varsovia.
Se había levantado una nueva frontera entre los dos grandes imperios
surgidos tras su victoria militar en la segunda gran guerra del siglo
XX. Se había levantado el "telón de acero".
Ambos
se convirtieron en amenazas. El uno para el otro y el otro para el uno.
Pero, curiosamente, unas amenazas muy ventajosas. Gracias al "peligro
comunista" o el "acoso capitalista" los distintos Estados
pudieron mantener un férreo control social y cultural sobre sus
respectivas poblaciones que permitió el establecimiento de férreas
leyes que limitaron aun más los derechos y las libertades. Además,
por supuesto, el poder estatal pudo seguir desarrollando un amplio aparato
militar que garantizaba su dominio político. Y, cómo no,
el enorme gasto de la carrera armamentística permitió
realizar enormes negocios a la industria de la guerra al tiempo que
determinaba las prioridades en la economía internacional. Es
decir, amenazas que afianzaban el poder de los distintos imperios y
que generaba enormes beneficios para los distintos grupos económicos.
Amenazas, por tanto, muy convenientes para los Estados y los Mercados.
Sin
embargo, todo este panorama es distinto desde la caída del muro
de Berlín en 1989 y del bloque soviético. Los Estados
Unidos se habían convertido en la potencia militar dominante
y su sombra empezaba a proyectarse de manera hegemónica sobre
el llamado "nuevo orden mundial". La amenaza "roja"
había desaparecido. Parecía que había llegado la
hora del final del miedo y la angustia ante la posibilidad de ataques
nucleares masivos e, incluso, la destrucción del planeta.
Pero
sólo había llegado el cambio en el tipo de conflicto y,
por supuesto, en la manera de justificarlo: se dejaría de hablar
de "guerras frías" para hablar de guerras humanitarias;
ya no se hablará de la amenaza comunista sino que aparecerá
el fantasma del "terrorismo internacional". Se ha pasado del
"enemigo comunista" a los enemigos del "Eje del Mal y
del terrorismo internacional".
Pero
un enemigo al fin y al cabo. Un enemigo necesario que justifica el fortalecimiento
de modelos culturales bajo los que se esconde un fuerte control social.
Un enemigo necesario que permite el crecimiento del negocio de la industria
militar y la economía de los países más enriquecidos.
Un enemigo necesario que permite el mantenimiento de unos ejércitos
y una estructura militar cada día más activa. Y, por supuesto,
un enemigo necesario que permite mantener unos mecanismos de propaganda
orientados a justificar la jerarquización del orden internacional
y la legalización de la guerra como herramienta para la paz.
Actividades
1. Según el texto, las amenazas del enemigo son muy ventajosas. ¿Para quién? ¿En qué sentido?
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2. Relaciona los siguientes conceptos: "Eje del Mal " y "carrera armamentística ".
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3. Escribe en diez líneas una reflexión crítica alrededor de la frase: "Un enemigo necesario que permite el crecimiento del negocio de la industria militar y la economía de los países más enriquecidos" .
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Recurso
1
1.Phillips 66
Esta técnica se desarrolla
formando grupos de seis para dialogar durante seis minutos. Observad
esta ilustración. Es una caricatura francesa de 1899, criticando
la amenaza que supone Inglaterra para el mundo. ¿Qué opináis
sobre ella?
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2. Formad el grupo de seis. Tras debatir
el asunto podéis redactar un acuerdo. Después un coordinador
de cada grupo comunica las conclusiones y se comienza a debatir sobre
ellas en el gran grupo.
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Recurso
2
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"-
Quisiera saber una cosa -dice Albert-. ¿Habría estallado
la guerra si el Kaiser se hubiera negado?
- Seguro -afirmo-. Todo el mundo dice que él no la deseaba.
- Bien, si sólo él se hubiera negado, quizá
sí. Pero si lo hubieran hecho veinte o treinta personas
en el mundo...
- Probablemente no -admito-, pero son precisamente esas personas
las que deseaban la guerra.
- Es curioso pensar en eso -Sigue Kropp-. Nosotros estamos aquí
para defender nuestra patria, pero también los franceses
defienden la suya. ¿Quién tiene razón?
- Quizás unos y otros -afirmo sin convicción.
- Es cierto -dice Albert, y leo en su cara que quiere meterme
en un callejón sin salida-, pero los profesores, los pastores
y los periódicos nos dan la razón a nosotros, mientras
que los profesores, los pastores y los periódicos franceses
pretenden ser ellos los que tienen razón. ¿Cómo
te lo explicas?
- No lo sé -digo yo-. Sea como sea, estamos en guerra,
y cada mes entran en ella nuevos países.
Tjaden vuelve. Está todavía muy exaltado, y se mete
en la conversación. Ahora quiere saber cómo empieza
una guerra.
- Generalmente porque un país ofende gravemente a otro
-responde Albert con cierto tonillo de superioridad.
Pero Tjaden permanece impasible.
- ¿Un país? No lo entiendo. Una montaña alemana
no puede ofender a una montaña francesa. Ni un río,
ni un bosque, ni un campo de trigo...
- ¿Eres tonto o sólo lo pareces? -gruñe Kropp-.
No me refería a eso. Un pueblo ofende a otro...
- Siendo así, yo no tengo nada que hacer aquí -replica
Tjaden-, no me siento ofendido en absoluto.
- ¡A ti van a darte explicaciones, si te parece! -exclama
Albert con enojo-, ¿no te das cuenta de que eres una maldita
mierda que no pinta nada?
- ¡Pues me marcho a casa ahora mismo! -insiste Tjaden, y
todos nos echamos a reír.
- Pero, ¡pedazo de idiota! Se refiere al pueblo en conjunto,
es decir, al Estado... -exclama Müller.
- - El Estado, el Estado... -dice Tjaden chasqueando los dedos-.
Guardia rural, policía, impuestos..., eso es vuestro Estado.
Si vosotros tenéis algo que ver con todo eso, yo no.
- Tienes razón -le apoya Kat-. Es la primera vez que te
oigo decir algo razonable, Tjaden. Entre el Estado y la patria
hay algunas diferencias.
- Pero se corresponden mutuamente -arguye Kropp-. No existe una
patria sin Estado.
- De acuerdo, pero piensa que la mayoría de nosotros somos
gente sencilla. Y también en Francia la mayoría
son obreros, artesanos o pequeños empleados. ¿Cómo
puede querer atacarnos un zapatero o un cerrajero francés?
No, son únicamente los gobiernos. Antes de venir aquí,
yo no había visto nunca a un francés, y a la mayoría
de franceses les debe suceder lo mismo con nosotros. A ellos tampoco
les han pedido su opinión.
- Entonces, ¿por qué hay guerra? -pregunta Tjaden.
Kat se encoge de hombros.
- Alguien debe sacar partido de la guerra.
- No soy uno de ellos -ironiza Tjaden.
- Ni tú ni ninguno de nosotros.
- ¿Quién, entonces? -insiste Tjaden-. El Kaiser
tampoco saca de ella ningún provecho. Tiene ya todo lo
que necesita.
- Yo no estaría tan seguro -replica Kat-. Hasta el momento
no había pasado por ninguna guerra. Y todo gran emperador
necesita al menos una guerra para hacerse célebre. Léelo
tu mismo en los libros del colegio.
- Los generales también se hacen célebres en las
guerras -dice Detering.
- Aún más que el Kaiser -prosigue Kat.
- Seguro que detrás están otros que quieren ganar
dinero a costa de la guerra -gruñe Detering.
- Yo más bien creo que se trata de una especie de fiebre
-dice Albert-. En realidad, nadie la desea, pero se presenta de
pronto. Nosotros no la queríamos, los otros dicen que ellos
tampoco..., y, a pesar de todo, medio mundo está en guerra.
- Sin embargo, ellos mienten -respondo-; acordaos de aquellos
panfletos que cogimos a unos prisioneros y que decían
que nos comíamos a los niños belgas. Debería
colgarse a los tipos que escriben esas cosas. Ellos son los verdaderos
culpables.
Müller se levanta.
- No obstante, es mejor hacer la guerra aquí que en Alemania.
Mirad esos campos llenos de cráteres...
- Es cierto -admite Tjaden-; pero todavía sería
mejor que no hubiera guerra en ningún sitio".
Sin Novedad en el Frente, Erich Maria Remarque. pág. 184-187. Editorial Edhasa, 1994, Barcelona. 264 p.
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1. Historia oral
Leed este fragmento de la obra Sin Novedad en el Frente. Realizad
entrevistas a gente de vuestro entorno para averiguar sobre la percepción
del enemigo durante la Guerra Fría, en los años 90 y en
la actualidad. En grupos, podéis elaborar un cuestionario para
realizar la entrevista.
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2. Después, valorad
sus puntos de vista y elaborad unas conclusiones. Reflexionad sobre si
estos enemigos responden a una amenaza real o a los intereses de la
política internacional de los diversos Estados. Para finalizar
relacionad vuestras conclusiones con los argumentos que se recogen en
el fragmento de la obra de Erich M. Remarque.
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La Complementaria
(...)
Dr. Strangelove: "Sr. Presidente. Yo no desestimaría la ocasión de preservar un núcleo de especimenes humanos. Sería bien fácil: en el fondo de los pozos mineros de los más profundos la radioactividad no penetraría nunca a una profundidad de mil metros, y en cuestión de semanas se podrían hacer las mejoras suficientes en los espacios habitables, señor".
Presidente: "Cuánto tiempo se tendría que habitar las minas?"
Dr. Strangelove: "Yo diría que posiblemente unos cien años"
Presidente: "Quiere decir que la gente se tendría que quedar allí dentro cien años?
Dr. Strangelove: "Se podría, Mein Führer. Los reactores nucleares... diculpe, señor presidente. Los reactores nucleares suministrarían energía indefinidamente; los invernaderos conservarían la vida vegetal y los animales podrían ser criados y destruidos. Se tendría que efectuar una inspección de todas las minas utilizables en los Estados Unidos. Pero yo diría que se podría habilitar espacio para unos cuantos centenares de miles de personas.
Presidente: "Sí, pero, no soportaría el hecho de tener que decidir quién se queda fuera de las minas, y quien adentro".
Dr. Strangelove: "Bien, esto no haría falta, señor presidente. Esta tarea la haría un ordenador. Un ordenador que se podría programar para aceptar factores de juventud, salud, fertilidad sexual, inteligencia y un conjunto interrelacionado de utilidades. Aunque, naturalmente, los altos cargos gubernamentales y militares también tendrían que estar incluidos para promover e impartir los principios indispensables de liderazgo y tradición... Heil!!! Y no hace falta decir que se procrearía a grandes cantidades, pues habría mucho tiempo y tan poca cosa por hacer.. Y bien, con las técnicas de procreación y con una media de 10 hembras por cada macho yo calcularía que podríamos obtener de nuevo el actual Producto Nacional Bruto en, más o menos, unos 20 años".
Presidente: "Pero, escuche doctor. Este núcleo de supervivientes, ¿no se encontraría tan afligido y angustiado que envidiaría los muertos y no querría continuar viviendo?
Dr. Strangelove: " Cuando la gente baje a la mina, afuera todo el mundo seguirá vivo aún. No habrá malos recuerdos y la emoción predominante será la nostalgia combinada con un espíritu fuerte de curiosidad por la aventura... Heil!!!
General: "Doctor. Usted ha nombrado una media de 10 mujeres por hombre. Una cosa así, ¿no exigiría el abandono de la tan famosa relación sexual monogámica? Quiero decir por lo que hace a los hombres, claro está.
Dr. Strangelove: "Lamentablemente sí. Pero debe comprender que es un sacrificio requerido por el futuro de la raza humana. Y tengo que añadir que como los hombres se les exigirá tener que hacer servicios prodigiosos en este sentido, las mujeres se las tendrá que seleccionar por características sexuales que tendrán que ser de naturaleza altamente excitante.
Embajador soviético: "Confieso que ha tenido una idea sorprendentemente buena, doctor.
General: "Nos lo tendríamos que mirar desde un punto de vista militar, señor. Supongamos que los rusos lancen unas cuántas bombas y nosotros no. Cuando salgamos de aquí a cien años pueden dominarlo todo.
Vicepresidente: " Estoy de acuerdo, señor presidente. Incluso pueden llegar a lanzar un ataque sorpresa para quitarnos nuestros pozos mineros.
General: "Sí. Sería muy ingenuo de nuestra parte señor presidente pensar que esta nueva situación provocará algún cambio en la política expansionista soviética. Quiero decir que tendremos que estar en constante alerta para evitar prevenir que nos tomen algunos pozos mineros donde puedan procrear más prodigiosamente que nosotros y derrotarnos por ser más numerosos. Señor presidente no podemos permitir para nada del mundo un ataque a nuestras minas.
Dr. Strangelove: "Señor presidente, yo tengo un plan...
Oh! Mein Führer, puedo andar!!!"
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1.Visionado
Mira la película de Stanley Kubrick "Teléfono
Rojo: Volamos hacia Moscú". Explica el argumento de la película.
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2. Reflexiona a partir del fragmento
anterior sobre el sentido de la película.
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4.1.
El Enemigo necesario
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