"Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible.
Aquellos que se han ceñido prudentemente a lo que les parecía factible,
jamás han avanzado un solo paso"
 

 

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Núm.5

4.2. Púlpitos para la doctrina


Púlpitos para la doctrina
Actividades
Recurso 1
Recurso 2
La Complementaria



Púlpitos para la doctrina

Una vez el mito se ha construido o seleccionado de entre las inciertas verdades de la historia, el siguiente paso es su difusión y amplificación. Se busca convertirlo en referente de una identidad colectiva que se ha de mirar en él y que ha de representar una verdad absoluta: la esencia del sentimiento patriótico.

Por ello, los nacionalismos entienden todo contacto o convivencia con otras realidades culturales como una amenaza que puede contaminar o desvirtuar los principios fundamentales que la conforman. No pueden aceptar que la realidad sociocultural es cambiante y dinámica, y que el tiempo y el espacio todo lo modifica y lo transforma. No pueden aceptar que no hay verdades absolutas, o sentimientos trascendentales. En el evangelio nacionalista nada cambia ni se transforma, o se perdería la identidad.

Así, esa identidad ha de ser continuamente reparada y reforzada, ya que está permanentemente expuesta a amenazas. Ataques que, desde el punto de vista del fundamentalismo nacionalista, provienen siempre de elementos ajenos al grupo y se ven como un peligro que puede desvirtuar los principios inmutables de esa realidad nacional que es absoluta y absolutista. Y que por ello se ha de proteger y reinventar cada vez.

Para ello se utilizan todos los canales posibles, y se diseñan las estrategias más imaginativas. La doctrina nacionalista se ha de difundir, enseñar, inculcar… hasta que lo que se convierta en una auténtica mentalidad de grupo. Y todo ello se vende bajo el imperativo de una acrítica repetición: la sagrada tradición.

El adiestramiento puede ser directo, utilizando el ámbito escolar o a través de la representación de la cultura oficial exhibida en los museos. Desde ellos se instruye metódicamente en las verdades y las esencias, se establecen los paradigmas y los axiomas, se señala a los enemigos y las amenazas, y se diseña al individuo modélico que ha de defender el destino de la nación.

También desde los púlpitos, donde las verdades absolutas de dios y patria se encuentran tan unidas, se hace proselitismo del dogma nacionalista. Lo concordancia y la coincidencia entre el discurso religioso y nacionalista, en tanto en cuanto predican verdades fundamentales e inamovibles, ha convertido históricamente a sacerdotes y patriotas en aliados potenciales. También les une el hecho de que gran parte de los símbolos de la nación están ligados a la imaginería religiosa dominante en el momento de la fundación del mito nacional. Conventos y parroquias han sido y son, por tanto, correa de transmisión del sentimiento nacional y uno de los elementos simbólicos más importantes dentro del imaginario patriótico.

La catequesis nacionalista no se restringe al discurso de la hoja parroquial, también se potencia y amplifica desde los medios de comunicación tradicionales y de nuevo cuño. Día a día se programan espacios, noticias o reportajes donde los valores del discurso nacionalista imperan y dominan hasta convertirse en la única realidad posible. Ya sea desde los medios en el poder o alternativos, el mensaje es unívoco y uniforme y no acepta contradicción. Desde la magnificación de los representantes de la nación, pasando por las selecciones deportivas, hasta los aparentemente “despolitizados” mapas del tiempo, todo evoca a nación.

Por las mismas razones, el folklore local es uno de los pilares de sustentación más sólidos del ritual nacionalista. La recuperación y promoción del mismo es uno de sus objetivos más importantes pues enlaza con el mito originario, es el lugar de encuentro entre la tradición mitificada y la ortodoxia con el espacio de la modernidad. Un refuerzo continuo, una realimentación constante del quiénes somos sin cambios posibles, más allá de los puramente formales. Es la presencia de las raíces que alimentan la sabia de un árbol que sólo puede dar un tipo de fruto, impoluto y sin injertos. Impermeable a la lluvia del paso del tiempo, el ritual se mantiene puro, como puro ha de ser el grupo nacional al que da colorido.

Ligado a ello, se puede encontrar otra de las vías de propagación más utilizadas por los movimientos nacionalistas. Las agrupaciones artísticas, deportivas, musicales, de ocio… al realizar actividades directamente relacionadas con el espacio cultural, son caldo del cultivo para el sentimiento tradicionalista y, por tanto, de culto nacional. Por ello, estos movimientos asociativos han sido objetivo en las estrategias de expansión, y se han convertido en su refugio o en su vehículo de propagación.

Así es como el nacionalismo se presenta como una ideología emancipadora, un camino para liberarse de la opresión o del imperialismo. Sin embargo, la mayoría de las veces, ha sido utilizado como un señuelo sentimental para someter a la comunidad a los caprichos de determinados políticos carismáticos, para reducir las expectativas culturales de algunos grupos o para desviar la atención de los urgentes problemas sociales. En este sentido todo nacionalismo es un potente soporífero bajo cuya influencia un pueblo puede ejecutar un programa de actuación de un egoísmo aberrante sin percatarse de su depravación.

Desde la protección y el impulso de la literatura local hasta la música propia, reivindicando su autenticidad y categorías específicas, en la estrategia de difusión nacionalista no se dan alternativas, no hay escapatoria.

 





Actividades

1. Explica la siguiente idea: "En el evangelio nacionalista nada cambia ni se transforma, o se perdería la identidad".

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2. Relaciona las siguientes ideas: "difusión" y "folklore".

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3. Valora críticamente las ideas que surgen de: "Púlpitos para la doctrina".

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 Recurso 1

TRADICIONES MASIFICADORAS: EUROPA 1870-1914

Si somos conscientes de la facilidad con que se inventan las tradiciones, podemos descubrir fácilmente que durante los treinta o cuarenta años anteriores a la primera guerra mundial las tradiciones brotaron con una asiduidad particular. (...) Las profundas y rápidas transformaciones sociales de este período (...) pedían nuevos modos para asegurar o expresar la cohesión y la identidad social y estructurar las relaciones sociales. (...)
El Estado, visto desde arriba en la perspectiva de los dirigentes formales o grupos dominantes, planteaba problemas sin precedentes sobre el modo de mantener e incluso de establecer la obediencia, la lealtad y la cooperación de los súbditos o miembros, o su misma legitimidad. (...). A partir de la década de 1870 se hizo cada vez más obvio que las masas estaban implicadas en la política y que no se podía contar que obedecieran siempre a los amos. Después de la década de 1870, y casi seguramente a causa del surgimiento de la política de masas, los dirigentes y los observadores de clase media descubrieron la importancia de los elementos “irracionales” para el mantenimiento del entramado y el orden social.
(...) El mecanismo informal más importante para estratificar un sistema teóricamente abierto y en expansión era la autoselección de los modelos sociales aceptables, y eso se conseguía sobre todo a través del deporte, antiguo descubrimiento aristócrata, que se había transformado en un sistema de enfrentamientos formales entre antagonistas elegidos por su valía social. (...) Aún se ha de escribir la historia social de los deportes de clase alta y media, pero se pueden sugerir tres cosas. Primero, las tres últimas décadas del siglo XIX marcan la transformación decisiva en cuanto a la divulgación de los deportes antiguos, la invención de nuevos deportes y la institucionalización de la mayoría de los deportes a escala nacional e incluso internacional. Segundo, esta institucionalización conlleva una exhibición pública de los deportes, que se puede comparar –no sin cierta ironía- con el uso de edificios públicos y estatuas en el mundo de la política, y un mecanismo para extender las actividades que hasta ahora habían estado confinadas a la aristocracia y a la alta burguesía, capaces de asimilar este estilo de vida, a una gama más amplia de “clases medias”. (...) Tercero, esto constituía un mecanismo para juntar gente de un estatus social equivalente que de otro modo no tendrían lazos sociales o económicos, y quizás por encima de todo constituía un nuevo papel para las mujeres burguesas.
El deporte que había de resultar más característico de las clases medias nos puede ilustrar estos tres elementos. El tenis se inventó el año 1873 en Gran Bretaña, donde se configuró la clásica competición nacional el 1877, cuatro años antes de que lo hicieran los campeonatos nacionales americanos y catorce antes que los franceses. En el año 1900 se alcanzó una dimensión internacional con la organización de la Copa Davis.  (...) Por otro lado, es significativo que las competiciones para las mujeres siguiesen rápidamente la institución de las competiciones para hombres: los individuales femeninos comenzaron a formar parte de Wimblendon siete años después de que lo hicieran los masculinos; los campeonatos nacionales franceses al cabo de seis años de la institución. Casi por primera vez en la historia el deporte proporcionaba a las mujeres respetables de clase alta y media un papel público reconocido como seres humanos individuales, separado de la función de esposas, hijas, madres u otros apéndices del hombre dentro o fuera de la familia. Su papel dentro del análisis de la emancipación de las mujeres merece más atención que no ha recibido hasta ahora (...).
No hace falta documentar el hecho que la institucionalización del deporte tuvo lugar durante las últimas décadas del siglo pasado. Incluso en Gran Bretaña apenas se había establecido antes de 1870 –la asociación de la copa de futbol se remonta a 1871, el campeonato de críquet, al año 1873- y después se inventaron otros deportes nuevos –tenis, hoquei, waterpolo, etc.- o de hecho introdujeron –el golf- o sistematizaron –el boxeo- a escala nacional. En el resto de Europa, el deporte en su forma moderna, era una importación consciente de valores sociales y estilos de vida de Gran Bretaña (...).
El deporte de clase media combinaba dos elementos del invento de tradiciones: el político y el social. Por un lado, representaba un esfuerzo consciente, aunque normalmente no oficial, para formar una élite dirigente según el modelo británico, que complementaba, competía o intentaba reemplazar los antiguos modelos aristocrático-militares del continente y así, según la situación local se asociaba con elementos conservadores o liberales de las clases media y alta locales. Por otro lado, representaba una tentativa más espontánea de marcar las diferencias de clase respecto de las masas, principalmente a través del énfasis sistemático del amateurismo como criterio básico para el deporte de las clases media y alta –como en el caso de los Juegos Olímpicos, el tenis y el Rugby Union Football, en contra del fútbol y el Rugby Leage. Con todo, también representaba un intento de crear y de establecer un nuevo modelo específicamente burgués para las actividades de ocio y estilo de vida, a la vez unisex y suburbano o de extrarradio, y un criterio flexible y abierto para determinar a los miembros de un grupo o asociación.
Tanto el deporte de masas como el de clase media combinaban el invento de tradiciones políticas y sociales aunque de modo diferente: constituían un medio para la identificación nacional y la comunidad ficticia. De hecho, este aspecto no era del todo nuevo, ya que desde hacía tiempo los ejercicios físicos de masas estaban relacionados con los movimientos liberales nacionalistas o con la identificación nacional –los Tiros de rifle en Suiza. El alza de los deportes proporcionaba nuevas expresiones nacionales específicas a través de la elección o invención de deportes determinados: el rugbi galo en contraposición al fútbol inglés (...). Aún así, y  aunque continuase siendo importante la relación directa entre los ejercicios físicos y el nacionalismo como parte de los movimientos nacionalistas, a esas alturas ya no era tan significativa como estos otros dos fenómenos.
El primero de estos fenómenos era la demostración concreta de lazos que unían a todos los habitantes de la nación, independientemente de las diferencias locales y regionales, como por ejemplo en la cultura del fútbol de todos los ingleses o, más literalmente, en el caso de las instituciones deportivas como la del ciclismo con el Tour de France (1903), seguida del Giro de Italia (1909). Estos fenómenos son aún más significativos porque surgen espontáneamente gracias a mecanismos comerciales. El segundo consistía en las competiciones deportivas internacionales que muy temprano complementaron las nacionales, y consiguieron la expresión típica de los Juegos Olímpicos el 1896. Aunque hoy día somos muy conscientes de las oportunidades que proporcionan estas competiciones para expresar la identificación nacional, es importante recordar que antes de 1914 aún estaban empezando a adquirir la configuración actual. Inicialmente las competiciones internacionales servían para subrayar la unidad de las naciones o imperios del mismo modo que lo hacían las competiciones interregionales. Los partidos internacionales británicos –como de costumbre los pioneros- enfrentaban a las naciones de las Islas Británicas unas contra las otras –en fútbol: las de Gran Bretaña en la década de 1870, Irlanda se sumó durante la década de 1880-, o diversas partes del imperio británico –los Test Matches empezaron el año 1877. El primer partido internacional de fútbol fuera de las Islas Británicas enfrentó a Austria y Hungría. El deporte internacional, con pocas excepciones, continuaba dominado por los amateurs, es decir, el deporte de clase media, incluso en el caso del fútbol y la FIFA, asociación internacional que formaron los países con poco apoyo de las masas por este deporte –Francia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, España, Suecia, Suiza. Los Juegos Olímpicos aún eran el lugar de enfrentamiento más importante para este deporte. En este sentido parece que la identificación nacional a través del deporte contra los extranjeros durante este período era primordialmente un fenómeno de clase media.
Este aspecto en concreto puede ser significativo porque, como ya se ha visto, era extraordinariamente difícil que las clases medias en el sentido más amplio se identificasen subjetivamente como grupo, ya que de hecho no eran una minoría suficientemente pequeña como para establecer una especie de asociación como la que unía, por ejemplo, los que habían pasado por Oxford y Cambridge, ni tenían un destino común que les unificase suficientemente y potenciase la solidaridad, como era el caso de los trabajadores. Negativamente, las clases medias encontraron más fácil segregarse de sus inferiores mediante mecanismos como la insistencia férrea en el amateurismo en los deportes, así como a través del estilo de vida y los valores de “respetabilidad”, sin mencionar la segregación según el lugar de residencia. Positivamente, se puede decir, que encontraron más fácil establecer el sentimiento de comunidad a través de los símbolos externos, entre los cuales el nacionalismo –patriotismo, imperialismo- eran quizás los más significativos. Se puede sugerir que para la nueva clase media o para los aspirantes a serlo, el modo más fácil de identificarse colectivamente era hacerlo como clase patriótica por excelencia. (...)
Lo que parece claro es que el nacionalismo resultará un sustituto de la cohesión social a través de la iglesia nacional, una familia real u otras tradiciones cohesivas, o autorepresentaciones colectivas de grupo; resultó una nueva religión secular; y que la clase que necesitaba más un modo de cohesión era la nueva clase media que aumentaba, o más exactamente, la amplia masa intermedia a la cual faltaban tan significativamente otras formas de cohesión. En este punto, una vez más, el invento de tradiciones políticas coincide con el de las sociales.     


Eric J. Hobsbawn. Tradiciones masificadoras: Europa 1870-1914

 

Círculos de Aprendizaje

1. Formad grupos. Tras discutir las ideas que aporta este artículo, realizad un listado de las situaciones que se analizan.

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2. Cambiad los grupos. Reflexionad en conjunto sobre la relación que aparece en el artículo entre identidad nacional, deportes y política.

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Recurso 2



 

1. Comprobar

Explicar este dibujo humorístico.

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2. Buscar en algún libro de historia situaciones parecidas. ¿Coinciden con la visión propuesta desde este dibujo?

 
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La Complementaria

Las Líneas de Chávez. La Batalla Patria

Las vías hacia el socialismo han vuelto a abrirse: la izquierda está obligada a repensarse en profundidad. El debate de ideas es decisivo para no repetir los errores que distorsionaron y debilitaron la causa socialista en el siglo XX, para que en el siglo XXI el socialismo se convierta, como avizoraba Mariátegui, no en calco o copia, sino en creación heroica y soberana de cada pueblo y, por supuesto, en unidad popular universal para darle vida a un nuevo internacionalismo. (...)

Cumplimos nuevamente con el rigor que la historia nos exige. Obedeciendo al designio popular al que nos debemos, llamamos a consulta para consolidar la organización política de nuevo tipo que necesita la Revolución Bolivariana, y con la orientación firme de hacer grande y digna a la Patria. ¡Vaya manera de fortalecernos! Tengo plena certeza de que a través de este ejercicio soberano y participativo, elegimos a hombres y mujeres de espíritu bolivariano y revolucionariamente acendrado, y con el compromiso de servir con pasión y desinterés al pueblo. Al pueblo que se ha puesto en marcha hacia su destino anhelado: el socialismo.

No podemos dar reposo a nuestros brazos ni descanso a nuestras almas hasta que, como quería nuestro Libertador, la igualdad establecida y practicada y la mayor suma de felicidad posible sean realidad viva y tangible para todos y todas.

Cada día debemos ser más y más bolivarianos y bolivarianas.

Cada día debemos sacar el Bolívar que llevamos por dentro. (...)

Se trata de definir colectivamente, con lucidez y audacia, la táctica y la estrategia de la transición hacia el socialismo, rumbo a la Independencia definitiva de Venezuela.

Queremos ser, en realidad y en verdad, un partido de nuevo tipo: estamos en pleno proceso de construcción. Por eso mismo, éste no va a ser un Congreso encerrado sobre sí mismo durante cada fin de semana. Si algo debe caracterizarlo es su profunda carga dialéctica: una dialéctica fecunda y viva generada por la interacción permanente entre los delegados y delegadas con la base militante y con el pueblo todo. No está demás recordarlo: ser delegado o delegada no es un privilegio sino una responsabilidad; ser delegado o delegada no significa ser representante, sino vocero o vocera, conexión vibrante y potenciadora con las patrullas, con las comunidades, con el pueblo. (...)

Si grande es lo que deseamos, pues, grande e indeclinable tendrá que ser nuestro empeño militante, porque en el Congreso no sólo nos jugamos nuestro particular destino como partido, sino sobre todo nos jugamos el destino pleno de la Patria.

Tengamos presente, además, que la irreversibilidad del cambio de época en la América del Sur, en toda Nuestra América, está íntimamente ligada a la Revolución Bolivariana: ¡Por Venezuela y por la Patria Grande debemos vencer! Recordemos, en esta hora de confirmación revolucionaria, al gran José Martí: el secreto del éxito es dedicarse entero a un fin.

Aquí no podemos andar con medias tintas ni quebrantos morales; entereza y fidelidad suprema reclama la suerte de Venezuela: sagrado fin de nuestros desvelos.

Desde ya, como lo manifesté el pasado miércoles en el Teatro Municipal, exhorto a todas y a todos a consolidarnos y crecer en espíritu de unidad: consolidarnos en el fervor socialista nos resulta indispensable, así como fundamental es crecer en las ambiciones más puras que nos deben mover como revolucionarios. (...)

Venezuela pasó ya del centenar de preseas doradas en los XVI Juegos Bolivarianos allá en nuestra hermana Bolivia: nos hemos despegado en el primer lugar del medallero. Tenemos una amplia ventaja que, a estas alturas, ya parece inalcanzable. La Generación de Oro, esa valiente y combativa muchachada, ha vuelto a demostrar que nació para darle glorias a Venezuela.

Con el mismo orgullo patrio, quiero resaltar la extraordinaria hazaña de nuestras muchachas en el I Campeonato Panamericano de Béisbol Femenino, que se celebró en nuestra Valencia: clasificamos el día de ayer al Campeonato Mundial de Béisbol Femenino 2010 -su sede está aún por definir-, tras vencer a Cuba 14 carreras a 13 en un reñidísimo partido semifinal, que se fue a extraining. Y unas horas después, para plenarnos de felicidad colectiva, nuestras aguerridas y esforzadas heroínas se titularon en el partido final: otro juego repleto de emociones que culminó 8 a 7 frente a Puerto Rico. ¡Felicitaciones campeonas!

¡Así es como se batalla por la patria, muchachas y muchachos!

¡Venceremos!

Hugo Rafafel Chavez Frías. VTV




Relación de textos

1. Haz un resumen de las ideas principales de este discurso de Hugo Chávez.

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2. Posteriormente poned en relación este texto con las valoraciones realizadas en el recurso 1 sobre el texto de Hobsbawn. ¿Qué sugiere?

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